No puedo apagar la cabeza y es todo tu culpa, inconsciente.
Hago todo para ignorarte y pretender que no existís pero siempre encontrás la forma
de aparecer, con diferentes disfraces y caretas, y justo cuando quiero
agarrarte, rendirme a tus pies, lográs escabullirte. Me das miedo y envidia.
Querés sin límite, lo decís sin culpa, jugás con fuego y te salís con la tuya.
Vas en contra de todo lo racional y eso está mal. ¿Para qué uno tiene lógica si
estás vos ahí siempre para desarmar con una palabra todo lo que quiero lograr?
Basta, desaparecé, borrate, andá a jugar con otro juguete. Aunque sea dejame
libre una noche.
Ojalá algún día te pueda ganar, y ese día, creeme, lo voy a
disfrutar con vos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario