miércoles, 29 de agosto de 2012

"Querer es poder"


Mentira. ¿Desde cuándo los límites no existen? Qué fácil dejamos que nos mientan. Con razón después nos pasan por arriba.
Pero creo que es cuestión de lógica. Puntualmente me refiero a que, si por ejemplo el Genio de Aladdín tenía restricciones y “cláusulas” como no poder matar a nadie o no poder hacer que alguien se enamore de otro alguien, ¿qué nos hace pensar entonces que no tenemos límites? Si así fuera creeme que yo no estaría midiendo 1,50. (Calate el grado de lógica que la mina termina citando al genio de Aladdín. Mi vida yo.)
¿Y cuál es la gracia de saber que hay límites y conocer los de cada uno?
Por un lado el tiempo. Si sabés que hasta ahí llegás, y que por más que sigas intentando nunca vas a llegar más allá, vas a ir para otro lado. No vas a perder tiempo. Creo que está demás aclarar que eso está lejos de significar que no lo intentes; simplemente es un “no te estanques”.
Y por otro lado que nadie te puede mentir sobre tus límites si vos los conocés. Nadie te puede decir que “no podés”. (Igual pueden ser un toque más sutiles, como con un “estudiá, estudiá mucho” cuando te escuchan cantar)
Está claro entonces que querer no es poder, pero podría llegar a ser el primer paso a intentar. Uno nunca sabe, hasta que lo intenta, ¿no?
No quiero quedarme sin hacer historia, o, mejor dicho, sin hacer MI historia. Me odiaría si dejara que otros la hagan por mí.

Sueños tengo muchos, a esta altura (ja, qué irónico) eso es bastante obvio, pero uno de ellos sin duda es que alguien pueda decirme “me cambiaste la vida’’.

(Yo me pregunto: si en el día a día soy medianamente graciosa y busco hacer reír, ¿por qué acá eso no me sale? ¿Me saldrá frente a una cámara? Me siento Chandler, chicos.)


Hacete un blog, decían... Va a estar bueno, decían...

lunes, 27 de agosto de 2012

La posta XI

Sometimes the hardest thing and the right thing are the same

miércoles, 22 de agosto de 2012

Blah


Amo las palabras pero no me alcanzan. O porque las amo, no me son suficientes y nunca me canso. Si me tengo que despedir lo voy a hacer una y mil veces, de todas las maneras posibles. Nos vimos una hora, 10 minutos mínimo despidiéndome.
Siempre (que no existe, pero ponele que sí) me queda algún perdón pendiente, y no porque no lo haya dicho, pero para mí con uno no alcanza. No es raro tampoco que de un tiempo a esta parte se me ocurra algún que otro gracias nuevo por descubrir. Es un problema. Las amo, pero las palabras son un problema. No sé qué hacer cuando me agarran esos ataques de locura (bueno, uno de mis tantos ataques) de un segundo (o una hora) de querer gritar un gracias o alguna que otra palabra pasada de moda.
Igual ojo, que sienta ganas de hacerlo no significa que lo haga. Mi estupidez tiene un límite (muy difícil de encontrar, pero está). El secreto es decirla en voz alta cual hechizo de magia. Les aseguro que la magia, si está, se va a escuchar. Es bastante fácil pensar las palabras, e inclusos las cosas, pero cuando las decís (o las hacés) medio como que te das cuenta que le pifiaste. ¿Por qué? Porque suenan (y se sienten) vacías de sentido. Es entonces cuando ya no tenés ganas de decirlas, por más que las hayas dicho al aire desde tu ventana. Ya no significan nada. Hay veces en las que incluso suenan como sarcásticas y hacen que te des cuenta lo pelotuda que sos agradeciendo algo que no existe. ¿Entendés ahora que las palabras vencen? Sí, por eso el “para siempre” no existe. Las palabras las podés decir hoy, y dentro de 10 años, y es altamente probable que no sientas lo mismo al decirlas, que cambie la adrenalina, la emoción, el entusiasmo. Si te fijás bien tiene la fecha de vencimiento abajo, escrita bien chiquita. Como yo estoy ciega muchas veces no la veo, y pago las consecuencias, en parte por mi boludés. Todo llega, muchachos, y aunque ame las palabras soy una convencida de que a veces es mejor dejar que el señor silencio haga su trabajo. Ese sí que se expresa mejor, porque cuando hay silencio del otro lado, nos guste o no, todos entendemos el mensaje.

Me gusta jugar con las palabras, pero con los silencios no se jode. Si los uso, los uso porque encajan, porque es lo que hay que hacer, porque “ya no tengo tanto que decir”, o porque se gastaron tanto los sonidos y las letras que ya ni se entienden y parecen sólo símbolos sueltos sin intención.

Sin intención, sin intención. Nada se hace sin intención, y si no me creés preguntale a Freud. Holy shit!

Una mentira de verdad


Los primeros días nos reímos hasta las lágrimas, porque éramos dos locos que vivían solos en un mundo aparte. Yo me colgaba de tus reflejos y vos jugabas con mi humor. Los cambios fueron chicos, imperceptibles y silenciosos. Fue la jugada maestra del peor enemigo, que se acercaba acechando tan despacio pretendiendo (y logrando) que nos acostumbráramos a su presencia. Supongo que fui yo sola la que se acostumbró. Ese maldito tiempo te desgastó y yo cegada porque mi mundo se abría por otro lado. Yo pensé que volaba, pero me estaba cayendo y me di cuenta cuando no pude controlar la situación. Fue cuando te vi y no pude leer tus ojos, que miraban perdidos y un poco tildados la nada. No respondías, o lo hacías sólo por inercia. Yo también me pregunto hoy qué fue lo que no me hizo reaccionar en ese momento; cada tanto me reto y me digo que yo misma me mentí diciéndome que no te pasaba nada, y otras veces me miento diciendo que fue tu sonrisa la que fingía tan bien como para callar tu mirada.
Creo que ahí fue cuando me di cuenta que el mundo que creí aparte eran dos, el tuyo y el mío. A lo mejor si hubiésemos abierto alguna puerta para unirlos… No, hay enemigos que no se vencen ni se pueden engañar. Son esos virus que se disfrazan como tus ojos, y que a la larga siempre ganan.

Hace unos días fue más el frío que sentí porque no estabas que el que entraba por la ventana. Te quise reemplazar pero fue imposible, no te voy a engañar.

“No consigo lo que quiero pero lo sigo intentando; en el fondo no te tengo, yo te quiero aquí a mi lado. Luché mucho por tenerte y te me sigues escapando, ya no sé lo que me pasa estoy muriendo aquí esperando. Tengo ganas de abrazarte y en mis manos ya tenerte. No controlo mis acciones, no te saco de mi mente. Tus colores, tus fragancias no se encuentran en la gente. Nuestras aves ya no cantan y el tiempo se me detiene.”

Gracias por volver, PC. Prometo cuidarte un toque más y no hacerte tan mierda. (¿vieron? Yo también puedo ser una enferma mental)

domingo, 12 de agosto de 2012

Por hoy no soy yo


Tengo miedo. Para mí no hay nada más peligroso que el miedo. Me hizo pasar de ser una persona confiada en alguien que ya no cree. Irónicamente pasé de ser una persona que no cree en las promesas, a hacer la promesa más grande al aire. Insisto, tengo miedo. Pero siempre el vaso lleno, así que lo bueno del miedo es que hace que me arriesgue más por eso que vale la pena o por lo que todavía desconozco, y hace también que deje de perder tiempo en aquello que simplemente no vale nada.
Pasé de ser una persona que no sabe regalar y que se deja cubrir por la timidez, a ser una persona que le va a regalar algo artesanal a alguien que no conoce.
Escondía las palabras, quedaban guardadas en papeles de mentira y hoy las grito sin importar qué carajo digan o piensen de eso.

Pero el miedo no se va.

“El amor es memoria, el amor es memoria, el amor es memoria, el amor es memoria” repetí hasta el cansancio. ¡Puta madre, parece que me olvidé!

- Hola
- ¿Cómo le va, doctor?
- Buen día, don Ramirez – decidió seguirle la corriente. Era lo mejor. Entendió que en su situación el guardapolvo debió confundirlo más. Simuló revisarlo 10 minutos – Está muy bien.
- Gracias, doctor. Buenos días.
- Buenos días.

“Era mi viejo y sin embargo nunca dudé de su amor”

viernes, 10 de agosto de 2012

Pica la diferencia


Todo lo que buscamos se resume en una sola palabra: originalidad. Y, como la vida no es más que un círculo vicioso que se repite para que te veas desde otros ojos, finalmente  la originalidad se convierte en costumbre, rutina y aburrimiento, lo que hace que busques otra vez “ser diferente”. Ojo, porque tiene que ser exacto el nivel de diferencia. Ni muy parecido ni tan distinto que quedes marginado.
¿Será por eso que para mí ya se desgastó el “te amo”? Me suena vacío. (igual cuando se trata del amor de mi vida, no me sale otra cosa que no sea eso) Todavía hoy, para mí, no hay nada más cargado de significado que un “te quiero”. HOY un “te quiero” en vivo es casi lejano.
Lo que más importa es marcar las diferencias, de lo que sea, pero tienen que existir y verse. En la música, es cómo se visten, en lo que hacen, en lo que saben. Porque todos dicen “son todos/as iguales” y sin embargo casi como que se dejan afuera, porque claro que él/ella es diferente…hasta que se convierte en igual  ¿Y porque me dejo afuera si yo soy una de ellos? Qué irónico que en querer diferenciarme sea una más, igual a ellos.

"Y les puede molestar que sepamos cómo actuar, y es gritar lo que llevamos dentro. No lo pueden evitar, no lo pueden controlar, no les damos lo que es solo nuestro" - Esta plaga - NTVG

Random


Tenía ganas de escribir pero no tenía nada para escribir. Simple. Me pasa siempre. Tiré la moneda. Claramente salió lo que tenía que salir: no escribir. Y por supuesto acá estoy. Como toda mina, haciendo lo contrario a lo consultado. Siempre en cualquier situación pienso “si miro la hora y es par hago (algo)” y si no quiero, salga lo que salga, no lo hago. Y viceversa. Yo tampoco entiendo por qué la consulta, no te preocupes. Sé que igual lo voy a seguir haciendo, siempre.

(intervalo de 5 minutos) 2:39

(Empiezo, borro) Qué problema sería que se viera todo lo que escribo en crudo. Horrible. Cientos de cosas para decir, miles de boludeces que quedan en la nada, y millones de boludeces filtradas a causa de los lectores. Haaarmoso todo, chicos. Empiezo a entender a los fakes.
Sería un problema menor que me pasara sólo con el blog. Ahora, si querés te cuento lo feo que es estar en una etapa de tu vida donde tenés un montón de ideas y planes locos y de tanta ¿emoción? ¿adrenalina? no hacés ninguno. Porque sí, todo empieza bárbaro a la hora de hacer planes (¡si me habré cansado de hacer planes para que todo salga bien…!): pensás cómo vas a hacer, qué decís, qué vas a usar para hacerlo, TODO. Y después medio como que tu propia mente te trollea y la cagás, porque viene la querida imaginación a tirarte posibilidades y realidades que habías elegido no ver, y de a poco medio que la idea se cae. Conclusión: de 4 o 5 entradas pensadas con la luz apagada a las 5 de la mañana no posteás ninguna, de 1 o 2 videos no tenés ninguno, de 2 programas no aprendiste ninguno, de conocer al amor de tu vida nada, cero, incluso después de leer las tres palabras mágicas.

(intervalo de un par de minutos más) 2:50

Situación:

P- Ayer hubo una cosa a la que quería ir y no fui.
H- Sos una pelotuda
P- Sí, además vi videos y me dio más bronca todavía. Estuvo re bueno.
H- ¿y por qué no fuiste?
P- Igual hay otras, pasa que me da cosa ir sola. Son todos frikis.
H- ¿Y? Vos también sos friki, por eso te gusta. Ahora, si no vas porque pueden ser asesinos seriales…de esos puede haber en todos lados.

PLAF. Cachetazo de realidad. Igual sé que no soy tan friki…todavía. Igual ya me convertí en una fan desquiciada que stalkea sin parar y se sabe todo. Sí, chicos, yo también estoy orgullosa de mí, gracias.

(intervalo de muchos minutos) 3:05

En otro orden de cosas: tengo un superpoder y es crear vicio en las personas. Me la creo más que Stark.

(Escribí, filtré, escribí, filtré, escribí, borré definitivamente)
Lo hice lo más crudo posible.. y sí, así quedó. Ajo y agua, queridos (y no tanto)

martes, 7 de agosto de 2012

La posta X

Everybody lies. Everybody dies.

viernes, 3 de agosto de 2012

¿Qué carajo...?


El tiempo no existe, y sin embargo no hay que perderlo. Qué trauma jodido tengo con esto de perder cosas. ¿Y si suelto las palabras y dejo de pensar aunque sea sólo un rato? Nada de imaginar, suponer, recordar o lamentar. Quiero que hoy pese más el cuerpo que la mente, y que juguemos con nuestro alrededor como si fuera el decorado de la vida. Imitemos. Saltemos. Que las palabras empiecen a bailar, descoordinadas, sin sentido. ¿A quién le importa lo que diga? Que por hoy sólo importen las monerías. Voy a pintar mi nariz de rojo y salir a jugar. Rindamos homenaje a lo que hace de la vida un disfrute, el arte. Sentate a tocar un instrumento y que salgan sonidos sin color. Dejame imitarte y convertime en tu espejo, para que puedas reírte de vos mismo. Editá, reí, filmá que hace bien a los demás. Pintá en un cuadro al que critica y quizás así aprenda que es más lindo con una sonrisa. Entendé que las palabras si se dicen al aire a veces llegan a más oídos.
Hoy no me importa la intelectualidad, hoy me importa la risa con ruido y el movimiento sin límites.
No dejemos nadie de lado, incluyamos al error en nuestro juego. Que el fracaso no sea más que un disfraz para ponerle emoción a la trama de la obra.


Encontré el arte más lindo y va a convertirse en mi vida.