lunes, 31 de octubre de 2011

Canciones sin música


¿Puedo hablar? Sí, puedo. ¿Quiero? ¿Sirve? Tantas veces dije palabras y tantas otras las callé. Lastimé hablando y lastimé con el silencio. ¿Por qué tanto poder algo tan abstracto? Sonidos que se unen o sonidos que quedan en pensamiento. Tanto poder en tan poco tiempo, ya no existe. Se fue.
Hoy todavía puedo hablar y también callar. Pero ya no sirve. Ya no tiene fuerza, no tiene sentido. No se siente. Hoy sin hechos las palabras son sólo sonidos que duran segundos y después se olvidan. Pueden reordenarse, pueden cambiarse, se puede jugar con ellas.
Hoy en lugar de hablar, me doy vuelta y me voy caminando por otro lugar. Hoy, en lugar de decir, prefiero leer y sentir aquellos sonidos qué sólo estuvieron en pensamientos. Nunca sonaron y nunca sonarán.
Las palabras si no están acompañadas por gestos o miradas, no existen, son tan dibujables… Incluso la sonrisa es fácil de fingir. Pero aquel que gana es el que puede mentir con lágrimas. 

jueves, 27 de octubre de 2011

Hablá, ahora


Ok, llegó otro de esos días en que quiero escribir… no, vomitar todo lo que se me cruza por la cabeza. (Prometo tratar de poner filtro a lo que lo amerite)
Qué difícil es desnudarse. (Seguro pensaste “al carajo”. Bueno, puede ser, pero no) Me refiero a desnudar lo que sentís. Hay tanta mierda dando vueltas que nos condiciona tanto pero tanto que no permite que saquemos o digamos lo que sentimos. Y sí, seguro es un pensamiento muy minita, ¿y sabés qué? Me chupa un huevo.
Es verdad que hay cosas que si las pensás no las hacés, pero yo creo que hay cosas que no decimos por pelotudos. No me refiero a cosas malas, me refiero a cosas que nos pasan. Y no siempre queremos soluciones, no siempre son problemas. Son datos. Son hechos. Lo importante es decirlo, sacarlo, muchas veces sin importar la respuesta del otro. Solo queremos que el otro lo sepa. Pero no lo decimos, repito, por pelotudos. Quizá por miedo a lo que piensen, quizá por miedo a nosotros mismos, pero callamos.
Bah, no siempre callamos, pero son pocas (sobre todo en las minitas) las veces que decimos lo que queremos decir. Somos medio incontrolables, y como sabemos que tenemos que callarnos intentamos decir sin decir, o no decir pero dar a entender. Qué jodidas que somos, la puta madre. El problema de la minita, bah, mi problema minita no es tanto decir sin decir. El problema posta es que la minita lee todo como si fuera dicho por una mina, y nunca lee todo literal. Nunca. No importa si te dijeron “que lindo tenés el pelo” o “me gustás” o algo más importante, siempre buscamos la manera de que lo leemos no sea lo que se dice. Y no te digo que leemos lo que queremos, porque por ahí nos dijeron algo bueno y nosotras lo transformamos en algo malo, y viceversa. Analizamos todo tanto pero tanto, que por ejemplo, alguien nos dijo sólo dos palabras y nosotras hacemos una tesis doctoral sobre eso. Dos palabras, eh. Mínimo tenés media hora de colectivo hablando de esas dos palabras. Y un análisis digno de estudiante de psicología. Y qué irónico es que podamos hacer tal discurso para dos palabras, pero cuando nosotras tenemos que decir dos palabras, no hay forma de que las digamos.
¿Por qué no podés simplemente decir “me gustás”? Nada, eso. ¿Y sabés qué? Estaría bueno empezar a hacerlo, porque como diría NTVG: “disfrutá, tal vez mañana no estés más”.

martes, 25 de octubre de 2011

¿Obsesión o amor?

Puntos de vista


Desperté. No sé a qué hora fue, y quizás nunca lo sepa. El día en que todo se oscureció. Estuve una hora o más sin abrir los ojos, pensando que cuando lo hiciera despertaría definitivamente. La puerta de la sala se abrió y tras unos segundos se cerró.
- ¿Quién es? – mi voz ronca no pudo ocultar el desdén que inundaba mis venas.
- Soy yo, quizás…la única persona que no esperabas escuchar. – No podía ser. Sin embargo estaba segura de que era su voz.
- ¿Qué mierda hacés acá? Quiero que te vayas, ya. – Mi pesadilla ya se estaba volviendo insoportable. Sin previo aviso, una mano agarró la mía.
- Sabés que no me voy a ir, como yo sé que no querés que me vaya. – me ayudó a pararme – Me querías. Acá me tenés. Si me buscás y me encontrás, no me voy a ir nunca más.
- Callate y andate. No te puedo ver. Es lo más difícil que tuve que soportar, no verte. – el dolor de mis ojos aumentaba, ardían mis párpados.
- ¡Qué terca que sos! Me podés ver cuando quieras – Llevó mi mano a su cara. Sentí sus párpados, sus mejillas, sus labios. – Y si con eso no te alcanza para reconocerme, oleme.
Sus labios apenas rozaron mi cuello, dándome la oportunidad de sentir su perfume. Llené mis pulmones tanto como me lo permitieron. Nuevamente agarró mi mano, y esta vez la puso sobre su pecho. Sentí su corazón latir fuerte, como tantas otras veces. Sin que lo pudiera evitar dejé caer una lágrima. La última.
- Hasta tu corazón me reconoció. Salta como loco – pronunció mientras posaba su mano en mi pecho. Y estoy segura de que pude percibir una sonrisa mientras hablaba. Y lo vi, sin mirar. Vi sus ojos, su pelo, su sonrisa, sus lunares; supe que aunque fuese el final no me olvidaría de su rostro.


Final alternativo (y paródico):
Lo abracé como si nunca más lo fuese a soltar.
- No sabés lo importante que es para mí que hayas vuelto, Matías. – Pero entonces me apartó casi sin darme tiempo a reaccionar.
- Yo.. soy Lucas.
“Tragame tierra” fue todo lo que pude pensar.

sábado, 22 de octubre de 2011

Dudas existenciales


Ya fue bastante mencionada en este blog la problemática minita. Implícita, explícita, da igual. Ahora bien, citando a Les Luthiers, yo pregunto y quiero que alguien me responda: ¿por qué la minita no puede ser o hacer lo mismo que un pibe? No me refiero a nada físico, sino a algo más bien social.
Las minas, minitas o no, tenemos que soportar (aunque bien sabemos que alguna que otra vez lo agradecemos) el piropo grosero. Yo no te digo que esté bueno que te griten algo desagradable (no me da ni para ejemplos) pero que cada tanto te tiren un “qué linda que sos” o un “qué lindos ojos que tenés” levanta el autoestima, no lo nieguen.
Yo me pregunto entonces: Cuando las minitas tenemos la suerte de encontrarnos, por ejemplo en el colectivo, a un chico que rankea alto, ¿por qué no podemos decirle “che, qué lindo que sos”? Yo no te digo de tirarle cosas como “qué bueno que estás”, pero tampoco te digo algo como “sos agradable a la vista” o “qué buena genética que tenés”. Nada más que un “qué lindo que sos” (y más de uno lo merece, todas lo sabemos). ¿Cuál es el problema? La gran mayoría pensará “qué puta, qué entregada”, pero yo creo que debe haber un porcentaje muy bajo que lo tome como algo normal.
Después está el tema de la charla. Por ahí vos no querías generar charla, y era sólo un comentario. O por ahí sí querías. ¿Si se da? ¿Si no se da?
¿Por qué para un pibe es tan normal decirlo y para una mina no? Con suerte en unos días les traigo algún que otro testimonio.

viernes, 21 de octubre de 2011

Gata flora


¿Qué está pasando? Parcial, parcial, parcial y parcial. Hasta que finalmente lo terminé (y qué mal presentimiento que tengo…). No pude evitar sentirme increíblemente identificada con los textos. Más allá del tema, ya sea la conquista de México o la vida del pobre Alonso, parece que estaba de moda la dualidad. Una moda intelectual, claro está.
Si me dan a elegir, me quedo con Sor Juana Inés de la Cruz. Una genia de la vida. Una genia de la retórica. Y una mina, no me jodan.
El decir y el no decir. El mostrar que no puedo decir lo que estoy diciendo. El dejar en claro que está mal lo que hago, y hacerlo. El plantear y aceptar que la otra persona tiene razón, pero cuestionarla igual, porque no es lo que ella piensa. El mostrar a alguien vencedor, y mostrar cómo se equivocó. El expresar algo, y dejar bien claro entre líneas que no es lo que piensa.

"Perdonad, Señora mía, la digresión que me arrebató la fuerza de la verdad; y si la he de confesar toda, también es buscar efugios para huir la dificultad de responder, y casi me he determinado a dejarlo al silencio; pero como éste es cosa negativa, aunque explica mucho con el énfasis de no explicar, es necesario ponerle algún breve rótulo para que se entienda lo que se pretende que el silencio diga; y si no, dirá nada el silencio, porque ése es su propio oficio: decir nada" - Sor Juana Inés de la Cruz. (Respuesta a Sor Filotea)

miércoles, 19 de octubre de 2011

(Ir)Responsabilidades


¿Por qué es tan fácil hacer una hipótesis en la vida cotidiana y tan difícil en un parcial domiciliario? ¿Por qué hacer diferentes recortes de algunos discursos es horriblemente fácil y es tan difícil hacerlo sobre la representación del viaje en Infortunios de Alonso Ramírez?

Flashback


Frené. Cuando algo te hace temblar no tenés que dejarlo avanzar. Cuando algo te congela cada músculo del cuerpo, pero te hace temblar al mismo tiempo desde las manos hasta los pies, es peligroso. Cuando algo hace que el corazón te lata tan fuerte que en cada latido te retumba el cuerpo entero, es entonces cuando tenés que atarte las manos y amordazarte, porque cada cosa que hagas puede terminar mal. Ayer no me até las manos, ni me callé, y fue como un gran flashback. Todo de nuevo. Tengo que aprender a no malinterpretar las cosas.
No importan las palabras. No importa ser la persona más importante (o era?), no importa si siempre, siempre fui yo (By the way, qué bueno que está Hayden Christensen). A las palabras se las lleva el viento. Por cierto, viento, pasá rápido por favor.


Derrape femenino


Mientras pensaba “terraza, sótano nunca” hice click directo al sótano. ¿Y viste la dieta, o la rehabilitación de unos 9 o 10 meses? Al carajo. ¿Viste esa ramita? Quedan astillas nomás. Insisto, esto pasa porque soy mina, y la chica artes puede confirmarlo.
Con miedo, sabiendo lo que iba a ver, hice lo que sabía que no era bueno. Y lo hice apropósito, porque sabía que estaba bajando la guardia, y cuanto antes me chocara contra la pared mejor. Como la curita, arrancarla de una. Necesitaba leer algo que me dijera por qué todo está como está pero sin olvidar todo lo que aprendí este tiempo. Espejo, me tengo que acordar del espejo.

Disculpen esta entrada, pero como dije alguna que otra vez, es lo que hay.

martes, 18 de octubre de 2011

Recomendado


Se despierta el día y salto del sillón,
mi corazón prende la radio.
Planes arruinados, sueños renovados,
Buenos Aires bostezando a mi lado.

Bienvenido a la selva otra vez.
El día va estrenando otro traje.
Camino la cuidad buscándome,
yo soy un Perro de la Calle.

Se acelera el tiempo y cruzo la canción,
entre los dos, la Metro y el diario.
Almas muy contentas, mentes muy abiertas
y penas que van perdiendo la cuenta.

Bienvenido a la radio otra vez,
Buenos Aires va poniéndose el traje.
Yo cruzo la ciudad oyéndote,
yo soy un Perro de la Calle.

95.1 en el dial,
quedate hasta la dos de la tarde.
En la oficina, en el taxi o en el bar
yo escucho Perros de la Calle,
ya empieza Perros de la Calle.

Empezar el día con Perros de la Calle levanta. Dale una semana y no te vas a arrepentir.
Y ya que estamos… ¿Da para darse?

Oasis


Despierta pero sin mirar. Dejé que mis otros sentidos inundaran mi ser. Y respiré, acostada sobre la tierra, que subía y descendía como la marea. Escuché con mi oído cómo palpitaba bajo mi cuerpo. La brisa, suave pero persistente, jugaba con mi pelo y traía un aroma indescriptible, que llenaba mis pulmones. Finalmente, una pluma cayó sobre mi hombro y deslizándose acarició mi piel.
Y si me preguntás, me quiero quedar así, acá, congelar el tiempo como en una foto o en un recuerdo. Sola en mi oasis.

lunes, 17 de octubre de 2011

Vicio


Era cuestión de tiempo. Lo sabían todos. El lado minita creció hasta arruinar toda la rehabilitación que hice.
Es horrible confirmar que sos adicta, en todo sentido. Decís el típico “no, pero lo re manejo, eh, está todo bien”. Y vas probando de a poco, justamente porque “lo controlás”. Hasta que, después de mucha rehabilitación, te vas bien al carajo y te das cuenta de que es como si no hubiese pasado ni un día.

Ese día


En el que no sabés si estás avanzando o retrocediendo.
En el que estás tan adicta que tenés que consultar antes para saber si cuenta o no como volver al vicio.
En el que pensás ¿está bien o está mal? y concluís con un “me chupa un huevo” o peor: “sí, está mal” y lo hacés, hija de puta, lo hacés igual.
En el que te querés autoconvencer y repetís para vos “está todo bien, está todo bien, está todo bien”.. PERO pedazo de pelotuda, ¿para qué te mentís? No hay nadie más ehh, y vos sabés que no está todo bien.
En el que después de mantener la dieta bastante (sin resultados) la mandás al carajo pensando “pero duré eh, duré un tiempo”.
En el que buscás excusas tontas para hacer lo que sabés que no podés, y decís “si me va mal, lo hago”. Y por más que te vaya bien, lo vas a hacer…

Ese día llega.
Pero también llega el día en el que te arrepentís, ehh. No sé, fijate.

domingo, 16 de octubre de 2011

Calendario

Un año de boludeces. Un año de blog.
¡Feliz cumple!

viernes, 14 de octubre de 2011

Decadencia


¿Viste cuando tomás una decisión y decís “me voy a mantener firme”? Bueno, así. Firme.

Firme como roble.
Firme como arrayán.

Firme como árbol de plaza.
Firme como arbusto de casa.

Firme como plantita.
Firme como ramita caída del árbol… Ups!

jueves, 13 de octubre de 2011

Mi lugar


¿Dónde está? ¿Cómo hago para saber cuál es mi lugar? Camino firme, siempre mirando para delante, y veo allá lejos algo borroso. Mi lugar. Antes de dar otro paso, no puedo evitar mirar para atrás, porque sé que ese avanzar hacia allá implica alejarme de donde vengo. A partir de ahí, cada paso que doy me hace titubear, pienso que es un paso seguro, que me lleva a donde tengo que ir, pero ¿y si vengo de mi lugar? ¿Y si estuve ahí, y me fui, por un estúpido miedo a estar y tener que actuar? Con estar, con pertenecer no alcanza. Tengo que ganarme el lugar. Y para ganar hay que pelear. ¿Yo peleé por mi lugar o lo dejé escapar? ¿Me escapé o nunca llegué? Ese espacio, ¿es físico? ¿es conmigo? ¿es con alguien más? ¿es un tiempo? Tanto y nada. Sigo caminando entonces, dejando que las dudas me inunden el alma, y que el tiempo, el espacio y mi ser caminen conmigo. Me dejo llevar, cierro los ojos y dejo que el viento decida por mí.



“Que se va la vida a veces siento, que río menos cuando más lo intento. No sé si estoy en el lugar correcto, si pienso en esto ya no me arrepiento” – Ángel con campera - NTVG

miércoles, 12 de octubre de 2011

Escondidas


En el bosque, entre los árboles, sólo con la luz de la luna. No se veían, no se sabían el uno del otro. Vivían como si fuera sólo su lugar. Pasaban día a día, disfrutando de la soledad, cada uno con su vida. Hablaban solos cada tanto, para no perder la costumbre. Pensaban en voz alta creyendo no ser escuchados. No se sabe cuánto tiempo pasó, pero llegó el día en que el viento quiso intervenir. Y a su voz, quizás un poco más fuerte de lo normal, se la llevó, paseándola por el pasto, entre las ramas y los yuyos hasta llegar a su lugar. Alguien la recibió, sin saber muy bien si era su propio eco. La curiosidad pudo más y, sin poder contenerse, contestó. Algunos dicen que lo hizo sólo imaginando que su propia mente le estaba hablando, aprovechando la soledad del lugar. Nuevamente un oído sorprendido. Se rumorea que su intuición era más fuerte, y que siempre supo que alguien respondería lo que sin intención había salido de sus labios. Tardaron algún tiempo en acostumbrarse, alguno más reacio, el otro con más miedo. Ya no estaban solos y lo sabían, sin embargo no se buscaban. El día a día era lo mismo, sólo una nueva rutina: cuando el sol caía, y el bosque se llenaba de sombras y se teñía de naranja, se llamaban por apodos y se contaban pequeñas cosas.
Nunca se supo quién intervino entonces, tampoco se dice si se buscaron, pero llegó el día en que se encontraron. Se miraron. Ya no hubo rutina, ya no hubo apodos y la ilusión ciega, esa que los acompañó, se disipó. Y quisieron volver a correr solos por el bosque, buscándose pero sin querer encontrarse de nuevo. Quisieron volver a jugar, pero ya nada fue igual.



“Sé que un gesto cura todo, lo que no lo cura el tiempo, pero si la magia muere sola se va con el viento” – Con el viento - NTVG

martes, 11 de octubre de 2011

Otro yo

Miro la luna y no puedo evitar preguntarme, ¿cuántos seremos los que estamos mirando la luna en este instante? Y me pregunto, ¿cuántos estarán en mi situación?
Alguno dejó una materia hoy como yo, habrá algún otro que tendrá que aprender a jugársela más seguido. Estará aquel que extrañará algo diferente cada día. Imagino que quizás estará quien tenga muchas ganas de aprender más de una cosa, pero no la energía. Seguro no falta alguna con arranques de locura de baile en el living. Me pregunto, sin embargo, si habrá alguien más juntando todo esto y más, ¿habrá alguien que mire la luna y hoy piense tanto y tan poco como yo?



(La cuenta es así: más tiempo al pedo, más tiempo para pensar, más entradas, menos imaginación. Sepa disculpar)

lunes, 10 de octubre de 2011

Frustración


Me cansé. Me cansé de que los cambios me tomen por sorpresa. Me cansé de que todo se vaya al carajo sin previo aviso. Esta vez yo tiré todo al carajo. Esta vez el cambio empieza por mí. No quiero pelear por algo que no me gusta, que no me llena.
Sí, chicos, lapocalipsis existe y HOY empieza (ver la genialidad de soncosasmias.com): dejé una materia de la facu.
Uy, ¿vos decís que exageré? Lo bueno es que empiezo a tener vida. Hola natación, hola fotografía.
Un beso para el lazarillo, para Góngora, Garcilaso, y La Araucana.

Que haya decidido dejarla en el Día Mundial de la Salud Mental, ¿es bueno o malo?

Chu


Lo importante es que disfruté al máximo mientras duró. Viví como si nunca se fuera a terminar. Siempre nos complementamos casi perfectamente. Lo bueno es que lo puedo recordar sin problemas. Muchas cosas suyas quedan en mí, y viceversa. Yo sé que me parezco demasiado, pero no lo puedo evitar, el tiempo así lo quiso. Y es verdad, estamos cerca y nos vamos a ver bastante, pero yo sé que es el fin de una era.

“Yo no sé por qué razón no te digo nada a vos, si somos lo mismo aunque seamos dos” – Tu nombre - NTVG

viernes, 7 de octubre de 2011

Espejo


No sé si hay algo peor que un espejo. Eso que te muestra lo que ven los demás, eso que vos imaginás pero que no ves, que no sabés. ¿Por qué tenés miedo de mirarte al espejo? ¿Por qué lo odiás tanto? Porque no te gusta lo que ves. No te gusta cómo te ven los demás.
Hoy faltan espejos. En especial uno que esté en esos momentos en los que sólo se te ocurre verte como vos misma. Y, a veces, querés y necesitás tanto verte reflejada que creás esa imagen en el otro. ¿El problema? Que es un invento que te terminás por creer. Y cuando ese espejo se rompe te sentís ofendida, traicionada por una mentira que vos creaste.
Tenés suerte si aparece una oportunidad que, un poco dibujada, te cuente entre líneas cómo sos, cómo actuás. Quizás es lo que te falta, para cambiar y corregir eso que tanto miedo te da de vos, eso horrible que sabés que los demás ven. Y es inevitable que quieras cambiarlo, porque te importa el “qué dirán”, con nombres. El desafío es saber si, cuando ese espejo se vaya, vas a poder mantener el reflejo que querés o no.

Lo peor del miedo es que te paraliza, no te deja corregir, no te deja ver, hasta te invita a negar, y así nunca te vas a poder mirar en un espejo.

“Tengo miedo de crecer, de empezarme a conocer, pero yo me tiro acá; el que no arriesga no gana.” – El equilibrista - NTVG