Buscó y buscó, pero no encontró otra solución. Despertaba
todos los días en esa cuidad, la rodeaba el mismo clima, que durante todo el día
despedía ese horrendo olor a mentira. No lo soportaba. Necesitaba ese viento
que la despertara, no del sueño de imaginar, sino de ese que su creatividad forjaba
tomando una de cada cinco palabras y transformándolas a su gusto. Quería que algo
borrara ese sopor somnoliento cotidiano, esa ilusión de que todo estaba bien. Esa creación detestable de mundo, donde fingir es moneda corriente, y de un segundo
al otro el arte es detectar la verdad detrás de la mentira. Allí es digno de exhibir
en un museo aquel capaz de mirar a los ojos con la transparencia de la
sinceridad. De ese mundo se quiso ir, quiso viajar.
Empezó a correr a la mañana, con energía y expectativa. Cargó
una mochila con sus cosas más preciadas, cosas que no soltaría, y salió. El sol
pegaba sobre su cabeza, fuerte y pesado. Aún corriendo podía ver las caras que
pasaban a su lado, con sonrisas casi dibujadas por quien nunca vio una. Corrió
más rápido, quería alejarse de allí cuanto antes. Inhalaba, exhalaba. Su
respiración era coordinada, y normal. Los latidos de su corazón aumentaban, se
sentían cada vez más profundos. Se dedicó a ver cambiar el paisaje, ya no había
edificios a los costados, sólo grandes casas llenas de decoración ostentosa.
El sol se movía, y el calor aumentaba. Ya su respiración era
más profunda, menos coordinada, más pesada. La mochila aumentaba un kilo por
cada cuadra recorrida. El paisaje no cambiaba y no podía evitar preguntarse si
estaba avanzando. Sus piernas ya eran independientes, se movían porque debían
hacerlo, no porque ella lo decidiera. El viento que era cada vez más fuerte la
acompañaba, incluso la apuraba. Corría, corría y corría. Quería llegar, no debía
faltar mucho. Y entonces... no corrió más.
Ese final, esa meta, que nunca conoció, que nunca supo cuál
era no llegó. No puedo evitar preguntarme, ¿por qué corrió?
“Cosas buenas tiene el hombre, y a veces no las sabe
disfrutar, y se amarga por las voces que le dicen que no puede progresar.” – Cosa linda - NTVG