viernes, 20 de febrero de 2015

Piroyansky


No puedo más del amor a Piroyansky

(Además de Tiempo Libre, en marzo se estrena Voley)

Mi deseo

“La distancia es un asunto primordial. La intensidad de la pulsión es proporcional a la distancia a la que se encuentra el objeto deseado. El deseo es esa distancia. Algunas veces ocurre a la inversa y se amplifica a medida que se da una aproximación. A medida que los cuerpos se acercan, pero siempre existe un límite auto-impuesto, porque la consumación es la enemiga del deseo”

El deseo mueve, motiva, genera, da vida, por lo que la concreción de ese deseo lleva a la quietud, acompañada con suerte por algún momento de placer, siempre que no haya idealización en el medio, ya que en ese caso lo que acompaña es desilusión.
Y si la distancia es lo que permite que el deseo se dé, ¿por qué habría de acercarme más de lo debido al objeto deseado?

domingo, 15 de febrero de 2015

Un poco de mí


El futuro en la mirada


"De tus miserias soy el reflejo"

Por favor, que vuelva la sonrisa a mis ojos.

viernes, 13 de febrero de 2015

La posta XLII

"Si te cagan una vez, vos podés reaccionar y marcar el límite. O mandar a la otra persona a un viaje por la concha de su madre. Ahora, si vos 'te dejás' cagar ya es un problema que vos generás"

Gracias.

lunes, 9 de febrero de 2015

Apocalipsis

Todavía no me decido si entrar caminando a la boca del lobo es muy valiente o muy pelotudo.


Confirmado: es muy, muy, pero muy pelotudo.

lunes, 2 de febrero de 2015

Al alcance de la mano


Digna hija de su padre


(foto no armada)

Su escudo

Mira cada baldosa como si fuera una trampa. Avanza despacio y con miedo, creyendo que con suerte y astucia se pueden esquivar todos los obstáculos. Fría, calculadora, estratega. Sigue para el este, a encontrarse con el sol y refugiarse en su calor. Seguramente es producto de la luz, que cegada, no ve a su mayor enemigo parado enfrente. Necia, ilusa, confiada. Piensa que con el escudo y una mente digna de un corazón de piedra puede ganarle. Lo enfrenta con alma y vida y pierde ambas en sus manos. Él sabía su nombre. Ella vuelve sobre sus pasos, al oeste donde muere el sol, derrotada. Y esta vez es su propia sombra la que ocultó a quien dice viene a acompañarla en el camino. Débil, insegura, rota. Lo deja sostener su mano, y sin aviso y con traición, saquea lo poco que le queda.

Orgullosa, hipócrita, rencorosa. Aviva el fuego que crece desde su pecho, creyendo que es un arma para ganar un lugar, y se da cuenta, muy a su pesar que es el arma que la va a matar. ¿Cómo se protege de lo que está adentro suyo?
No  se dio cuenta de que la libertad estaba en su boca, al alcance de su mano, y el precio en su corazón.