sábado, 27 de julio de 2013

La posta XXVI

"Las palabras no acarician" - R.B.

viernes, 26 de julio de 2013

Talento vivo

"[...] «Y por otra parte los chicos nuevos usan todos computadoras, y en el estante de arriba de todo hay otras tres máquinas arrumbadas, y en el peor de los casos ustedes me avisan y yo la traigo», dice Chaparro, pero no puede seguir porque ella alza una mano y le dice quedate tranquilo, Benjamín, llevala sin problemas, es lo menos que puedo hacer por vos, y Chaparro traga saliva porque hay formas y formas de hablar y de decir, no sólo por las palabras con ese «vos» al final que suena muy pero muy «vos», sino que además hay tonos y tonos y ese tono es el de ciertas ocasiones, ocasiones que Chaparro tiene grabadas una por una con tajos de fiebre en el monótono horizonte de su soledad, por más que haya dedicado casi tantas noches a tratar de olvidarlas como las que ha invertido en recordarlas, y por eso finalmente se pone de pie, le da las gracias, le tiende la mano, acepta la mejilla fragante que ella le ofrece, cierra los ojos mientras roza su piel con los labios como hace siempre que tiene ocasión de darle un beso para concentrarse mejor en ese contacto inocente y culpable y sale casi corriendo hacia la oficina contigua, levanta la máquina con dos ademanes rápidos y escapa sin mirar atrás por la estrecha puerta alta." ("La pregunta de sus ojos", pág. 14)


Harrrmoso

lunes, 22 de julio de 2013

Quiero ser ella

Dejó el escudo, la coraza y las cadenas de su mente sobre la mesa. Se vistió con su vestido de pasión, lo justo y suficiente para cubrir sus miedos. Se maquilló de valiente y salió a la vida. Por fin pasó el semáforo de lo correcto para encontrarse con el pecado, "¿y qué?" sentía, ya no pensaba. Lo único que escuchaba era su agitada respiración mientras su mirada encontraba la salida, y brillando en ella, la tregua. Por hoy no le importaba ser alguien a quien había que esconder, ser lo prohibido y por eso lo hermoso. Hoy su motor era el disfrute en su máxima expresión. Mañana se arrepentiría, pero por suerte mañana era otro día.

miércoles, 17 de julio de 2013

Te niego y te ignoro todo el tiempo. No existís ni en mi mente ni en mi espacio. No sos real. No suenan tus disculpas ni me acarician tus “te quiero”. Si aparecieras, si fueses real ya no podría mentir. Mi cuerpo no podría, y mi mente no querría. Le haría caso a mis impulsos y me desarmaría. Y después cuando despertara, ¿quién enfriaría mi piel? No podría borrar las marcas de tus labios ni soportaría los gritos acusadores de afuera. No espero que me ayudes porque no hay nadie a quién acudir por ayuda.
Sé que si me desarmara me volvería una mentira más con una sonrisa cómplice que le dice que sí a la venganza. Qué suerte la mía, qué bueno que no existís, evito firmar y perderlo todo.

Ya no sé qué hacer conmigo

Tengo serios problemas con la cocina. También con la comida, pero eso es tema aparte. No sé cocinar, en parte por mi terrible miedo al fuego, y la otra parte tiene que ver con las recetas. En lo personal creo que suelen ser bastante chotas. A ver, la idea de una receta es que te digan exacto cuánto de cada cosa. A mí “una pizca de sal” no me parece claro ni exacto. Creeme que si te cocino algo yo con una “pizca” de sal, en un rato morís de hipertensión (eso si no te intoxicás antes).

No puedo tomar decisiones. Tanto así que estoy empezando a dudar de que exista la posibilidad de tomar en serio una. Casi todos los días me digo que tengo que madurar y cerrar el blog a la mierda. Cinco minutos después de terminar mi casa en Minecraft estoy escribiendo acá. Péguenme. Y ni hablemos de decisiones importantes.

Amo a los nenes, y cada día tengo menos paciencia para los adultos. Pero hay algo peor, que los adultos le inculquen cosas pelotudas a los pobres nenes. Pido encarecidamente a los hombres presentes que NO le enseñen a los chicos a discutir por el futbol, y menos canciones de cancha. Gracias.

Nenes de 4 que te dicen “Pelotuda de mierda”. Nenes de 5 que cantan “como me gusta la noche” y dicen “vamos los pibes”. Se vienen jodidas las próximas generaciones.

Suelo tener los sentimientos como en loop. Veo algo y me enojo, me dejo llevar por los impulsos y hago uso y abuso de toda la bronca que hay. Hasta que se me pasa, me olvido de todo, y está todo re bien. Pero lo vuelvo a ver y me enojo de nuevo, por lo mismo. Como que no permanecen ni caducan. Onda, decidite flaca. (bueh, “flaca”.. ya quisiera)

A veces me preocupo demasiado, otras muy poco. Con el blog, por ejemplo. Me preocupa quién lee y quién no lee. Me jode que me conozcan, y que sepan cosas sin que yo sepa que las saben. Me incomoda que gente que no me conoce sepa estas cosas y se haga a partir de ellas mi “perfil”. Me molesta que viva cambiando todo. Me enoja todo básicamente.


Obvio, chicos, quejarse es lo más lindo de la vida.

¿Por qué cuento esto? ¿Quiénes son?

martes, 16 de julio de 2013

Y chau chau, hijo de puta

No puedo apagar la cabeza y es todo tu culpa, inconsciente. Hago todo para ignorarte y pretender que no existís pero siempre encontrás la forma de aparecer, con diferentes disfraces y caretas, y justo cuando quiero agarrarte, rendirme a tus pies, lográs escabullirte. Me das miedo y envidia. Querés sin límite, lo decís sin culpa, jugás con fuego y te salís con la tuya. Vas en contra de todo lo racional y eso está mal. ¿Para qué uno tiene lógica si estás vos ahí siempre para desarmar con una palabra todo lo que quiero lograr? Basta, desaparecé, borrate, andá a jugar con otro juguete. Aunque sea dejame libre una noche.


Ojalá algún día te pueda ganar, y ese día, creeme, lo voy a disfrutar con vos.

lunes, 15 de julio de 2013

Vagando

Supongamos que la felicidad está en el hacer, no en el tener. Entonces ¿para qué queremos? A lo mejor como motivación para llevarlo a la acción. Pero entonces si obtenemos algo que queríamos sin “hacer” nada, ¿cuenta como felicidad?
Creo que es innegable que cuando las cosas nos salen bien por nuestra propia iniciativa sentimos como un “bonus” extra, pero tampoco podemos dejar de lado el concepto de frustración.
Algo realmente frustrante es el fracaso. En ese momento cuando vos por fin decís/hacés algo que te reprimiste durante mucho tiempo por miedo, y el resultado es negativo, sentís una mezcla de vergüenza con decepción. Pero lo que te decepciona sos vos. No sé bien por qué, de hecho, debería ser al revés.
Entonces.. ¿la felicidad no la conseguimos, mayormente, por miedo?

Y cuando tenés todo lo que “debés tener”, o todo lo que en teoría querés, (me refiero a todo el paquete completo: familia, trabajo, pareja, estudio, pasión, amistad, metas) ¿se puede ser infeliz? ¿Son estados, pensamientos, sentimientos, momentos? ¿Existen?



Si me preguntan ahora, casi de vida o muerte: “¿qué quiero hacer?”, juro que son miles de cosas, pero sigo acá tipeando nimiedades mientras el reloj no hace más que un tic tac atemotizante.

Mochila

Estás cansada porque no soportás más el peso en la espalda que los demás, por tu culpa, te cargan. Tenés expectativas y responsabilidades, más la necesidad de ser la que siempre está. Y como vos te lo ganaste ahora no hay vuelta atrás. Tenés que seguir haciendo buena letra para superar las expectativas de los demás, y lo que es aún más difícil, superar lo que vos esperás de vos misma. No hay nadie más exigente y que te presione tanto como vos. Lo curioso es que todos confían y te valoran, todos menos los que vos más querés que lo hagan. ¿O los querés justamente porque no lo hacen? ¿Te exigís por ellos? Te pasás todo el día temblando y no es por miedo, los nervios ya no saben qué más hacer para pedirte que pares. La espalda grita y no por levantar a los enanos de 4. Estás intentando cubrir algo que falta con.. ¿éxitos?


Basta. Cállenme. Háganme reír y no me pidan más favores.


(Igual todos sabemos que si no fuera una ortiva quejosa viviría aburrida)

viernes, 12 de julio de 2013

Ponele

“Ella no tiene techo”

Y.. obvio que no tengo, muchachos. Metro y medio mido, mi único techo estaría dentro de la casa de un hobbit.

miércoles, 10 de julio de 2013

Todo tiene un límite

Acá yo escapándome de nuevo del estudio y los tres parciales que me quedan. Esta vez para repetir que una vez más soñar no fue gratis.
Soñé que gritaba, que, ya cansada de hacerme la pelotuda, sacaba todo lo que sentía. Les decía a un grupo de personas que ya no la iba a caretear más, que me tenían podrida, que es un embole esto de vivir en el pasado sobre la vida de los demás, sin pasiones. Básicamente les decía que yo no pertenecía, que eso era claro, y me iba. Me desperté sumamente asustada y confundida, pero me desperté y eso fue bueno.
Hasta que pasó otro día de mierda y a la noche pasó algo todavía más atemorizante. Yo. Nunca en mi vida me saqué tanto. Nunca grité así. NUNCA. Y mucho menos a dos de las personas que más quiero en mi vida y que sé que hacen todo por mí. Pero pasó.
Yo gritando que era una boluda que se tragaba todo, y que lo hacía por ellos. “Largalo, largalo” me gritaba. Y no fue un sueño. Parece que sí estaba cansada de caretear, y tenía que gritar y sacar todo lo que sentía. Fue horrible, me quedé helada. Me sentí un poco como dice la de Tienes un email, que después de decir exactamente lo que quiere se siente mal.


Está bueno esto de no guardarse lo que sentís, sea lo que sea, más que nada para que después no termine siendo todo una bomba nuclear en tu propia casa.

Ahora sí, hagan todos fuerza para que sueñe que apruebe los tres parciales, y después que se me cumpla el sueño. Digo, para que soñar esta vez sirva de algo.

sábado, 6 de julio de 2013

¿Ser o hacer de cuenta que soy?

Ojalá nunca me mires, ojalá no leas lo que digo ni sepas lo que pienso. Pero si lo hacés, espero que nunca dejes de hacerlo. No te des vuelta de nuevo. Lo que ves no es lo que soy, y sin embargo no hay nada más que eso. ¿Soy un envoltorio, nada más? Ojalá veas lo que yo no puedo ver.

Cantame, por favor, esa canción que nunca escuché, para que me duerma otra vez sin darme cuenta si mirás o te vas. Ya fue lo de la indiferencia, lo de las vanalidades y el ser casual. Desaparezco, te lo prometo, y sé que ni cuenta te vas a dar. 



¿Cuándo el arte lo es? ¿Depende de los ojos que lo miren? ¿Depende de una interpretación? Si es así, tiene cadenas, no es libre como pensé. ¿Vale la intención o no es más que una mera excusa? Los labios que gritan, acusan, juzgan ¿tienen que ser oídos o ignorados? ¿Y cuando no se trata del arte, sino de uno mismo? 

martes, 2 de julio de 2013

Palabras vacías de sentido


Voy a ser muy cruel, y me chupa un huevo. A mí no me importa lo que piense o diga de mí la gente que no me conoce. Es simple, si no me conocés podés decir lo que quieras. Te guías sólo por las acciones o esperás que yo haga algo sólo porque vos lo hacés. Es, si me lo permitís, un poco equivocado. Y si estas personas que no me conoces forman parte de lo que se denomina “familia” (lazo de sangre) tampoco me importa lo que pienses. Lo mismo si sos “familia” de alguien relacionado a mí. Conoceme y después juzgame. No me va a cambiar si creés que soy una hija de puta que en vez de visitar a alguien horas me quedo una hora. Somos diferentes, por suerte. A mí me importa lo que piensen o digan las personas a quienes quiero, a quienes admiro y respeto, con quienes comparto opiniones y momentos. Y por suerte soy una persona, a diferencia de cierta gente, que acepta las diferencias en las opiniones y respeta los deseos del otro. Ojalá estas personas puedan entender alguna vez que lo que importa no es la guita, si no el preocuparse por el otro. Que lo importante no es quedarse horas sino asegurarse su bienestar, conocerlo, respetarlo y estar pendiente de él. 
Ni hablar de la careteada de pensar algo de mí y decírselo a otra persona. Vení y decímelo a mí, que bien que te puedo contestar..
 
Porque las palabras vacías de sentido no significan, sólo sirven a modo de excusas.