sábado, 30 de marzo de 2013

El hilo de la libertad


Está prohibido y por eso le encanta. El fuego, quemarse, la atrae más que lo estético. El desafío de poder perder todo lo que se sostiene por un hilo la hace sonreír más que sus palabras. No le den tiempo, ni un segundo a su mente para imaginar, porque puede y sabe manipular su corazón. Se embriagó una vez con sus misterios, ¿quién dice que una segunda vez no es definitiva? El no poder por partida doble hace que hoy lo quiera más. Menos mal que no lo sabe. Por suerte su lado racional todavía le ata las manos y no puede gritar su seducción. Todavía atina a rechazar sus ofertas, a fingir naturalidad y un poco de indiferencia. Todavía no se equivocó sus nombres, pero no la provoquen ni la dejen sola para que sus ganas de jugar a quemarse queden en ganas solamente.

domingo, 24 de marzo de 2013

24 de marzo

Ya lo dije alguna que otra vez, y hoy siento lo mismo.

Lamento que mi pierna no me permita estar en la Plaza.


Alguien que quiero mucho fue a la Plaza y se encontró con algo que quiero compartir:

Una señora grande, de unos 50 o 60 años, sola en el medio de la gente con un cartel, que tenía la foto de un joven desaparecido y una cita de Eduardo Galeano. La persona le preguntó:
- ¿Era su hijo?
 - Era mi pareja - respondió la señora.
- ¿En qué fecha desapareció?
- El 13 de mayo de 1976 - contestó ya emocionada.

Si eso no es amor, explíquenme qué es.

Ojalá que el año que viene pueda ir.

Memoria, Verdad y Justicia.
Nunca más.