domingo, 31 de julio de 2011

Volver

Volví. Volví una, dos, tres veces. Y por segunda vez quise no volver.
Al principio fue todo igual. Volví a estar vacía, y volví a dudar. De nuevo hubo algo que me ayudó a decir sí, y agradezco haberlo hecho.

Otra vez me invadió la incertidumbre y el miedo. Y por suerte hubo una segunda vez de risas, de cantos, de dinámicas, de actividades, dibujos, “seño”, y familias. Fue otro lugar, fue arrancar de nuevo, de cero. Fue crear, reír, conocer; pero sobre todo, fue crecer y aprender.

Pero así como hubo un segundo principio, hubo un segundo final. Y se repitió todo de nuevo. Ver que de a poco el día va terminando, y algunos chicos con sus papás se acercan a la puerta de la escuela. El micro llega y hay que empezar a cargar los bolsos. Y de a poco crece esa sensación de nostalgia. Los nenes te abrazan y te llenan de palabras lindas, palabras mágicas. Alguna que otra lágrima que se esconde por ahí. Carteles rosas, verdes que brillan con “los vamos a extrañar”. Y un nudo en la garganta que ya se volvió indibujable crece sin medida. Abrazos, fotos, besos y llantos. Querés acordarte de todo, querés grabar todo en tu memoria. Guardás miradas, besos, gestos, palabras, nombres y risas. Qué lindos recuerdos.
Pero aparece esa pregunta molesta, sin que la llame: ¿los voy a volver a ver? ¿Será el año que viene?

Tuve la suerte de responder la misma pregunta, que me hice el año pasado. Ver que desde que bajás del micro hay tres enanos esperándote, con llovizna y frío, emociona. Saber que las familias se acuerdan esa semana de hace un año es increíble. Darte cuenta que un piojo de cinco o seis años canta las canciones con vos con toda la energía y con una sonrisa de oreja a oreja…llena. Los volví a ver, y me hicieron feliz.

Y hoy estoy acá. En una rutina a la que no me quiero acostumbrar.
Aprender, aprender… si uno se olvida, ¿aprendió? Si cuando el tiempo pasa, uno convierte los recuerdos en algo menos, ¿sirvió? Yo quiero aprender. Quiero que sigan siendo recuerdos. No me quiero olvidar. No me voy a olvidar.

Añatuya 2011

jueves, 14 de julio de 2011

Hormiguita en la tierra. Una hormiguita más.

Pensé y pensé qué poner. Tuve mil y una ideas, y no tuve ninguna. Tuve mil y un pensamiento, y no tuve ninguno. Pero lo que sí puedo decir es que me sentí y me siento una hormiga en la tierra. Tratando de levantar (en mi caso manejar) cosas de hasta de 50 veces mi peso. Una hormiga que, en cualquier momento, van a aplastar.
Nunca fui buena haciendo equilibro, ni tampoco lo fui con la fuerza. Me estoy cansando del “me da lo mismo” y del “está todo bien”. ¿Será que estoy retrocediendo casilleros?
El problema es cuando llegás donde querías llegar. ¿Y ahora qué? El problema también está cuando te das cuenta de que no es lo que esperabas. Necesito el típico “motivo”. Ese momento en el que decís “Acá está, esto es por lo que la peleo”. ¿El truco? No dejar que el miedo te paralice, porque ahí está el mayor riesgo.

 (Sí, ya sé, no está llevando nada, no pude sacarle foto a una que sí llevara algo)


Quote: “Esa hormiguita está VIVA… Hay que matarla” – Les Luthiers.

martes, 5 de julio de 2011

Herencias

 (Video posta de How to save a life acá)