sábado, 26 de octubre de 2013

Dejate caer

Ser chico tiene más de una ventaja, pero últimamente la que más extraño es no tener miedo a caerse. Es raro que diga esto cuando soy la que: “Fulanito, no te cuelgues así que te vas a golpear”. Pero es genial, hasta cierto punto, porque no les importa, se divierten, y si se golpean se les pasa enseguida y vuelven a intentarlo.
Partamos de la base, quien les habla tiene un nivel de torpeza extremo. Caerme en la calle, caminando, es más común de lo que debería, y la vergüenza es todavía peor. Y, como diría Natalia Carulias, siempre hay alguno que te ve.
El otro día fue diferente. El otro día me caí 3 veces, y por suerte no caminando, pero en un lugar lleno de gente. No me importó. Volví y traté, aterrada, pero traté. (Bueno, más o menos, evité lomas porque no les pude ganar). Me animé a avanzar, a paso de tortuga, por no saber frenar.
Qué lindo sería en la vida no saber frenar, no poder parar, aunque el miedo te cale los huesos, seguir hasta llegar o perder.
Aprendí mucho, en poco tiempo. Metáforas de la vida.
Rodá, que no pasa más nada.
Caete, que más del piso no vas a llegar.

Y todo es mejor cuando hay un sostén.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Quote

Nena, (5 años): "Seño, ¿sabías que los zombies están viniendo para acá? Es de verdad, lo vi en la tele".

Estallé. No daba decirle que la seño iba a ser una zombie pero se enfermó.

domingo, 13 de octubre de 2013

Respiro

No sé bien qué es la libertad, no sé si se siente, se entiende, lo logra o se tiene. Lo pensé y lo pienso, pero no soy más que presa de mi mente tratando de responder algo que no se puede.
Hasta que sonó la música y ya nada importa. La clave se hizo presente, mientras yo ilusa la buscaba en otro lado.
Nunca viví la libertad en su máxima expresión como cuando bailo. Y no me refiero al baile profesional, que requiere entrenamiento y que supongo también genera gran gratificación. No, hablo simplemente de tener la música tan fuerte en mus oídos que ya no hay más mundo que me rodea. Estoy sola y sin pensar, sin querer, sin voluntad me muevo y bailo. Tan simple y perfecto como eso. Nada ni nadie me ata, ni me miran ni me juzgan. Los movimientos, como dije alguna vez, pierden los límites y me animo a todo. No hay público, y si lo hubiera no me importaría porque lo que importa, mueve, motiva y emociona es lo que me pasa dentro, lo que me impulsa a seguir. Pasión que no se va, no cansa ni aburre.
Bailar.
Hasta que se quemen los pies, y se derrumbe mi espalda.
Bailar.
Es solo sentir y sonrerír.
Bailar.

Me hace feliz.

miércoles, 9 de octubre de 2013

La posta XXXIV

"Find what you love and let it kill you"

lunes, 7 de octubre de 2013

La posta XXXIII

"If something is wrong, fix it if you can. But train yourself not to worry. Worry never fixes anything."

sábado, 5 de octubre de 2013

Otros ojos

Se chocó con alguien, a lo mejor por casualidad, y sin conocerlo, él le enseñó que pelear por lo que querés vale la pena, que se sale adelante, y que las cosas no se pueden esperar sentadas. Se vieron sólo una vez, pero ya le demostró que no gana nada con dejar que le digan que “no puede”, o que la hagan sentir menos de lo que es. Mientras tanto, alguien más la hacía enamorarse de nuevo de la amistad, y quizás un poco más. Entre todos, aquellos que sí valían la pena y que por alguna razón habían aparecido todos juntos, la habían restaurado. Nadie dice que ella no hizo nada, pero sin ellos no hubiera podido. Ahora hace y no hace porque quiere, pero todavía no logra dejar de controlarse, abandonar “lo que está bien”, por lo que desea.
Esa pareja la lastima y la tiene atada, la hace callar todos los días: la culpa y el miedo la paralizan hasta el punto de tener el grito atragantado, cerrar los ojos y dejar que las palabras vuelvan adonde nacieron.

La risa es todo y cada vez la veo menos en la gente.
Los sueños y deseos deberían ser lo que motive y haga accionar a las personas, y se esconden cada vez más.
Las miradas se esquivan y se temen, juzgan e intimidan.
Qué lindo ser de nuevo chico y hacer lo que se desea, sin miedo (hasta cierto punto) de lo que piensen los demás. Quiero, y me hago cargo, hacer las cosas con libertad, sin rigidez ni miedo a las consecuencias. Quiero ser puro ello, perder el control por el deseo.
Basta de querer, tengo que empezar a hacer. Lástima que la culpa me paraliza más que el miedo.


¿Y si aprendo a mirar que en los detalles está la vida?




La pasión me mantiene viva

Sonreí que también es gratis