lunes, 25 de noviembre de 2013

La pareja que da vida

Chorreás aburrimiento, y no creo que sea esa tu esencia. No te das cuenta todavía que hay algo que te falta, algo que yo considero primordial. Eso que mueve, que da energía y motiva hasta el más golpeado por el letargo. Te falta la pasión, mi amor, que no es poca cosa, y su compañero traicionero, el deseo. No hablo de lujuria, pero sé que sin esa pareja no sos nada. Estás ahí, sos una persona estancada y nada más. Sólo sos, por mísera costumbre. Qué asco la costumbre. Algunos dicen que es horrible la sensación de querer algo desde lo más profundo y no poder alcanzarlo, poseerlo. Yo te digo que son mentiras, no sólo es pura adrenalina esa puta sensación de desear con todo lo que sos algo que está ahí, al alcance de tu mano y no llegás a tocar, si no que horrible es no desear y sí tener. Porque una vez que lo tenés la gracia terminó, a no ser que tengas la suerte de llenarte de pasión y estar en una constante búsqueda de mejoría, de ¿felicidad? Lo más seguro es, lamento decirte, que eso que quisiste, deseaste y ahora tenés, sea tu ruina, tu mayor fracaso que te lleva, nada más y nada menos, a un letargo que chorrea aburrimiento.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Escandalosa presencia

Hoy me sobran las palabras, que atragantadas mueren sin vivir. Amo la tranquilidad porque la presencia que la rompe me hace temblar. ¿Y cómo puedo ser sensata cuando lo único que escucho es a mi corazón rebotar en mi pecho? Tan mareada que parece que el suelo se abriera bajo mis pies. Respiro, como puedo, y miro al horizonte esperando llegar a destino sin caerme. Pero igual canto a pesar de las llamas, aunque temo que pronto mi boca se transforme en un volcán.

Sin pena ni gloria

Tengo casi ochenta años
y no hice nada por nadie, nada por nadie.
Pasaron pestes, pasaron guerras
y no hice nada por nadie, nada por nadie

Mis hermanas y mis hermanos sufrían,
y yo estaba ahí, yo seguía ahí…

Quisiera saber ¿Qué hago para apagar este fuego?
¿por qué Dios me dio los ojos, si prefería ser ciego?

¿Qué debería pasarme por haber sido egoísta?
algo peor que esta culpa no creo que exista
¿Para qué quiero las flores, las nubes y las estrellas?
si ahora me dan lo mismo y no disfruto de ellas.

Quisiera saber ¿Qué hago para apagar este fuego?
¿por qué Dios me dio los ojos, si prefería ser ciego?

Nunca me metí en problemas, no quedé en ninguna historia
no sé de glorias ni penas, me iré sin pena ni gloria.

Quisiera saber ¿Qué hago para apagar este fuego?
¿por qué Dios me dio los ojos, si prefería ser ciego?
Quisiera saber ¿Qué hago para apagar este fuego?
¿por qué Dios me dio los ojos, si prefería ser ciego?



La posta XXXVI

"El pibe es el sueño de todo Freud"

sábado, 9 de noviembre de 2013

Escupí y que lluevan balas

Me demostraron que estuve equivocada todo este tiempo. Escapar no es la solución, y con mentir sólo por querer soñar un rato más, el tiempo lo cobra en una estocada al corazón.
Y es así como recordé quién era, y por qué había sentido que estaba equivocada una vez más. No hay tal cosa como una "solución", mucho menos esperar que llegue de afuera. Ay, qué ilusa fuiste, mi amor. Todo este tiempo esperando que un día la situación se diera vuelta y todo fuera nada más que un mal sueño. Nunca existió un "todo" que abarcara tanta aparente contradicción, cuando en realidad eran sólo algunos granos de arena que se esparcían entre mis dedos.
Si lo que viene de afuera no es una solución, entonces como yo solo sé manejar antinomias, no debe ser otra cosa que un problema que intoxica casi tanto como el cigarrillo. Un problema como esos que golpean y tiran al que no está firme en el suelo, como quien dice, lastiman al que no pone límites. ¿Por qué no entonces?

Cuidado, que me parece que está por llover.

domingo, 3 de noviembre de 2013

La posta XXXV

"Lo único malo de WhatsApp y Twitter es que no sabés quién está mirando del otro lado".

No sé si lo úuuunico malo, pero te la tomo, dale.

Dos partes

Estaba dividida en dos, pero su otra parte, la más real, la más vulnerable no estaba en otra persona (porque no existe tal cosa como una media naranja, como mucho puede haber dos naranjas parecidas). Su otra parte estaba en un papel. Todo lo que quería contar, todo lo que se contenía de decir, gritar o confesar terminaba ahí, arrinconado en una esquina de su habitación sin que a nadie más que a ella le importara. ¿Y para qué habría de contarlo entonces? Si lo único que quería era que al quemarlo desapareciera. Lo que estaba escrito en ese pedazo de basura camuflado era todo lo que no tenía respuesta, lo que permanecía latente como un gran interrogante, casi como un pozo del que no se puede salir o en el que cada tanto, para no perder la costumbre, se vuelve a caer. Existencialismo. No era algo solucionable, simplemente estaba ahí, y seguiría estando nada más y nada menos que por ser una parte de ella.
Vamos, que si no lo escribe, a la noche los sueños se lo cobran.

Y hoy, ¿qué quiero escribir?
¿o a quién?

sábado, 2 de noviembre de 2013

Blind

"You can't lose something you never had"

¿Y si no sabías lo que tenías y te das cuenta de que nunca lo perdiste? Pequeños, grandes, placeres de la vida.

En plena búsqueda

¿Dónde termino yo y empiezan los otros?
Ya no sé si pensando en los otros se es buena persona, tampoco creo que poniendo un límite para sanarse uno, sea ser frío. No, me corrijo, sí, es ser frío pero a veces ser frío no es malo.
Y será que un corazón no se endurece porque sí. A veces me molesta que la culpa me congele los músculos, otras veces me río y me divierto, es un desafío más. A veces me siento mal por perderme, y otras me siento aliviada de no ser más una figurita con cara de feliz cumpleaños pegada en la pared. A veces me siento orgullosa de superar mis miedos, otras pienso que estoy soltando el único resto de lo que fui, y no sé si eso es bueno o malo. A veces me convenzo de que mi cambio fue bueno, y que por fin entendí de qué va la vida, y a veces me quiero acostar en la cama, tapada hasta la nariz, y hacerme bolita.
A veces, a veces.. De lo que estoy segura es de que no soy nada definitivo, ni sé tampoco. Es lo que hay. Y ya estoy bastante cansada de que eso sea lo único que haya.

¿Qué quiero ser? El equilibrio entre las dos que soy, y desaparecer entre la multitud, camuflarme hasta encontrarme.