¿Dónde termino yo y empiezan los otros?
Ya no sé si pensando en los otros se es buena persona,
tampoco creo que poniendo un límite para sanarse uno, sea ser frío. No, me
corrijo, sí, es ser frío pero a veces ser frío no es malo.
Y será que un corazón no se endurece porque sí. A veces me
molesta que la culpa me congele los músculos, otras veces me río y me divierto,
es un desafío más. A veces me siento mal por perderme, y otras me siento
aliviada de no ser más una figurita con cara de feliz cumpleaños pegada en la
pared. A veces me siento orgullosa de superar mis miedos, otras pienso que
estoy soltando el único resto de lo que fui, y no sé si eso es bueno o malo. A
veces me convenzo de que mi cambio fue bueno, y que por fin entendí de qué va
la vida, y a veces me quiero acostar en la cama, tapada hasta la nariz, y
hacerme bolita.
A veces, a veces.. De lo que estoy segura es de que no soy
nada definitivo, ni sé tampoco. Es lo que hay. Y ya estoy bastante cansada de
que eso sea lo único que haya.
¿Qué quiero ser? El equilibrio entre las dos que soy, y
desaparecer entre la multitud, camuflarme hasta encontrarme.
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