Chorreás aburrimiento, y no creo que sea esa tu esencia. No
te das cuenta todavía que hay algo que te falta, algo que yo considero
primordial. Eso que mueve, que da energía y motiva hasta el más golpeado por el
letargo. Te falta la pasión, mi amor, que no es poca cosa, y su compañero
traicionero, el deseo. No hablo de lujuria, pero sé que sin esa pareja no sos nada. Estás ahí, sos una persona estancada y nada
más. Sólo sos, por mísera costumbre. Qué asco la costumbre. Algunos dicen que
es horrible la sensación de querer algo desde lo más profundo y no poder
alcanzarlo, poseerlo. Yo te digo que son mentiras, no sólo es pura adrenalina
esa puta sensación de desear con todo lo que sos algo que está ahí, al alcance de
tu mano y no llegás a tocar, si no que horrible es no desear y sí tener. Porque
una vez que lo tenés la gracia terminó, a no ser que tengas la suerte de
llenarte de pasión y estar en una constante búsqueda de mejoría, de ¿felicidad?
Lo más seguro es, lamento decirte, que eso que quisiste, deseaste y ahora
tenés, sea tu ruina, tu mayor fracaso que te lleva, nada más y nada menos, a un
letargo que chorrea aburrimiento.
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