“La distancia es un asunto primordial. La intensidad de la
pulsión es proporcional a la distancia a la que se encuentra el objeto deseado.
El deseo es esa distancia. Algunas veces ocurre a la inversa y se amplifica a
medida que se da una aproximación. A medida que los cuerpos se acercan, pero
siempre existe un límite auto-impuesto, porque la consumación es la enemiga del
deseo”
El deseo mueve, motiva, genera, da vida, por lo que la
concreción de ese deseo lleva a la quietud, acompañada con suerte por algún
momento de placer, siempre que no haya idealización en el medio, ya que en ese
caso lo que acompaña es desilusión.
Y si la distancia es lo que permite que el deseo se dé, ¿por
qué habría de acercarme más de lo debido al objeto deseado?
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