que las minas no somos histéricas. Nunca, pero nunca eh, vas
a conseguir lo que querés. ¿Por qué? Porque no querés lo que conseguís. Porque
una vez que lo conseguís no lo querés más, porque no resultó como pensaste que
sería.
Te hiciste la madura, la que tiene clara el “andá con
cuidado” y te diste la cara contra el piso, mi vida. Para algo están las manos,
para frenar un poco el golpe. Por ahí te fuiste del otro lado, estabas tan
atenta a no tropezarte ni caerte que no seguiste caminando.
Te morís porque ese pibe esté con vos, pero mal, y en el
momento en que se te acerca lo querés lejos. Querés que no te de bola, y es así. Te gusta si y sólo si no te registra.
Te decís a vos misma que no querés que se te acerque, que
estás re bien así, y si se te acerca vas a decir que es un boludo, pero por
adentro estás más contenta que yo en McDonalds.
Te encanta criticarlo, pero que no venga otra y te lo
critique porque qué quilombo que se arma.
No querés estar con él, te cansó, pero no querés que esté
con otra. No, no importa si vos estás con otro, él tiene que estar so-lo.
Si él está con otra mina para tu amiga tiene que ser SÍ O SÍ:
la mina un gato más, y él tremendo pelotudo. No, no importan las circunstancias
ni cómo son, es así.
No le vas a hablar primero, pero por dentro estás pensando “hablame,
hablame, hablame, hablame”. Te habla, y sí, es un pelotudo, pero aceptémoslo,
te subió el autoestima.
No querés volver con él, obvio que no, pero te encanta que él
te ruegue por volver.
Por más que sepas que tus amigas tienen razón, nunca te va a
gustar escuchar que es un mal pibe. Lo sabés, pero no te gusta escucharlo,
simplemente porque ese mal pibe te encanta.
Salís a la calle toda renovada, y querés que te vea. No
importa si en tu casa sos un trapo de piso, él te tiene que ver genial. No
importa si él está con otra o con otro y ya ni te ve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario