viernes, 3 de agosto de 2012

¿Qué carajo...?


El tiempo no existe, y sin embargo no hay que perderlo. Qué trauma jodido tengo con esto de perder cosas. ¿Y si suelto las palabras y dejo de pensar aunque sea sólo un rato? Nada de imaginar, suponer, recordar o lamentar. Quiero que hoy pese más el cuerpo que la mente, y que juguemos con nuestro alrededor como si fuera el decorado de la vida. Imitemos. Saltemos. Que las palabras empiecen a bailar, descoordinadas, sin sentido. ¿A quién le importa lo que diga? Que por hoy sólo importen las monerías. Voy a pintar mi nariz de rojo y salir a jugar. Rindamos homenaje a lo que hace de la vida un disfrute, el arte. Sentate a tocar un instrumento y que salgan sonidos sin color. Dejame imitarte y convertime en tu espejo, para que puedas reírte de vos mismo. Editá, reí, filmá que hace bien a los demás. Pintá en un cuadro al que critica y quizás así aprenda que es más lindo con una sonrisa. Entendé que las palabras si se dicen al aire a veces llegan a más oídos.
Hoy no me importa la intelectualidad, hoy me importa la risa con ruido y el movimiento sin límites.
No dejemos nadie de lado, incluyamos al error en nuestro juego. Que el fracaso no sea más que un disfraz para ponerle emoción a la trama de la obra.


Encontré el arte más lindo y va a convertirse en mi vida.