lunes, 4 de junio de 2012

Fusiones


Una chica estaba sentada en el banco de una plaza, algo que no sé si hoy sería cliché o no. Un muchacho con aspecto señorial e intelectual, y que parecía ser unos años mayor que ella, se sentó a su lado. La chica no se percató hasta que él habló.
–¿Querés? – El muchacho le ofreció un pañuelo sin más, observando el rostro de la chica, quien había estado llorando.
  –Gracias
–¿Puedo preguntar qué te tiene así?
–Lo estás haciendo. Disculpame pero ¿qué es esto de que no nos conocemos y me preguntás cosas de mi vida? No entiendo.
–Es simple. Me senté y te vi mal. Primero pensé que necesitabas algo para secarte la cara y demás. Calculo que si estás así es porque A) te quedaste sin pañuelos o B) estás en tal shock que no te importa o no te percatás de tus lágrimas y demás. Por lo cual, es lógico que, a pesar de no conocerte, después de darte el pañuelo (y ver cómo reaccionás a eso) yo, un ser humano, te pregunte el motivo. No pasa solo por el hecho de que me contestes, es que se sobreentiende que esa pregunta demuestra interés incluso por la persona, de lo cual podemos concluir que ayudará a tu autoestima, y muy probablemente a tu ánimo. Pero tu última respuesta reduce notablemente las posibilidades de ese último supuesto.
–Vos no sos normal, ¿no? No importa qué me pasa, son cosas mías, pero agradezco tu interés.
–Eso demuestra que tenía razón. Mi razonamiento fue relativamente correcto. Las conductas son pura deducción la mayoría de las veces. Pensar es una herramienta primordial, incluso frente a desconocidos. Me atrevería a decir que es útil hasta para predecir el futuro, sobre todo si se trata de personas.
–No podría estar más en desacuerdo. Perdón, pero lo que siento ahora es simple: desconozco todo lo que no sea yo. Mmm.. No, me desconozco incluso yo. Hay pocas, muy pocas certezas en la vida. Pocas cosas que duran, pocas cosas serias, pocas o casi ninguna reales.
–La razón es real. Es la esencia, ¿no te parece?
–Yo no le diría esencia. Me parece que el hombre que tiene como esencia la razón no  es un hombre, es un robot. Sin ánimos de ofender.
–Sin embargo esta conversación no es más que razón, y quieras o no, robot o no, gracias a ella ya no estás llorando. Mi teoría inicial sigue sumando puntos.
–En todo caso no fue el razonamiento, fue la distracción. Ese el problema con ustedes dan vuelta las cosas para que su teoría se corresponda con lo que pasa, lo hacen solo para tener, irónicamente, razón. Y eso no es pensar, eso es mentir. Qué bien les sale mentir.
–Con las palabras me criticás, pero con la estructura me das la razón. Y sea distracción o no, sigue siendo pensamiento. Te distrajiste pensando en otra cosa, y además es un razonamiento acerca de mi comportamiento.
–Dijiste miento tres veces. ¿No me estarás dando la razón? No, dejá, si es razón no la quiero. Y no es que el “pensar” salva, porque yo puedo pensar en lo que me tiene mal y listo, me entristezco de nuevo.
–Pero en ese caso no sería el pensar lo que entristecería, sino lo que ese suceso te hace sentir. Es el sentir lo que te traiciona. ¿Ya no parece tan malo el tema del robot, no?
–Para ser alguien que se jacta de ser inteligente y vivir de lo intelectual tenés pocas certezas, ya me preguntaste a mí varias veces.
–Simplemente porque quiero que lo medites, que mires otra perspectiva (y lo digo así porque creo que ya usamos mucho el término “pensar”, y le estás tomando odio). Nuevamente el tema del sentimiento, ¿ves? El odio es una de las mejores pruebas de que el sentir destruye.
–No parece que pensaras tanto. El odio propiamente dicho es muy raro… Y si querés tomarlo como prueba, supongo que también puedo exponer como prueba “A” el amor.
–Por oposición, y me atrevería a decir que no lo es. El amor en algunos casos, por no decir todos, como el tuyo muestra que es lo que te causa el estar mal, incluso más que el odio.
–Vos tenés que meditar un poco y ver otros puntos de vista me parece. Sos bastante cerrado.
–¿Pero no te das cuenta? El amor lógicamente trae dolor y demás. El no tenerlo hace que te sientas sola, el tenerlo hace que tengas miedo de perderlo, y el perderlo genera dolor. El amor es…impredecible. Y lo que no se puede predecir nunca es bueno. ¿A qué salida te puede llevar algo que no predecís? El razonar, en cambio, siempre te lleva a la salida con menos consecuencias negativas (o ninguna, si se puede).
–¿Me estás diciendo que vos vivís sin sentimientos? ¿Y lo del pañuelo? ¿Fue pura lógica? Y el amor puede ser predecible. Yo puedo garantizarte que nunca voy a dejar de amar, y no hay situación lógica o ilógica que puedas aplicar para que eso cambie.
–Técnicamente no se puede vivir sin sentimientos, pero no dejo que me gobiernen. Vos te dejás llevar por ellos. Sos impulsiva. Llegué y estabas llorando, hablamos, te olvidaste y no llorás más. ¿Era tanto el dolor? ¿O era cuestión de ser objetivo?
–Por dejar de pensar no dejás de sentir do– Antes de que pudiera terminar la frase escucharon un grito desgarrador. Giraron la cabeza y vieron a alguien tirado, con algunos cortes y problemas para respirar. Alguien se acercó corriendo y llegó a su lado, al mismo tiempo que ellos. Esta persona se puso a hacer cuanto pudo, lo revisó y demás, debía conocer algún curso.
La chica miró a aquel que estaba en el piso y se quedo paralizada. El miedo, el horror y el llanto le impieron moverse y reaccionar.
El muchacho, en cambio, sólo pensaba. No era médico pero podía entender que esta persona no tenía formas de seguir. La estadística, la chance…no existían. Sin saber, sin conocer completamente qué hacer, no podía. Y se quedó pensando la mejor forma de ayudar. La miró a ella y lo miró al que intentaba ayudar.
–¡Hagan algo! Llamen a alguien, ayúdenme a hacer algo. ¡No se queden parados!
Ninguno funcionaba. Ninguno podía hacer. Y la voluntad, sólo su voluntad no alcanzaba. Entonces se detuvo. Sus manos dejaron de sostener al desvanecido y los miró resignado.
–Mientras ustedes se peleaban, discutían a ver quién podía hacer vaya a saber qué esta persona moría. Y ustedes… no hicieron nada. Por separarse, por enfrentarse dejaron de funcionar.

Sí, esa persona murió. Imagínense la incertidumbre cuando entendieron que eran ellos quienes estaban muertos. Todos como uno, y ninguno funcionando. Todos queriendo hacer lo mejor, conocer y garantizar un buen futuro, cuando el tiempo…se les fue de las manos. Se les escabulló como una serpiente mientras corrían tras ella. Porque si el sentir, la razón y la voluntad no van juntos, el tiempo…ese maldito tirano los destruye.

“Qué fácil es morir en una plaza, qué simple es disparar desde tu casa. Tirano, no hay espada en el mundo que sea capaz de cortarte las manos” - NTVG - Tirano

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me siento re estúpido, un montón de cosas no las entendí =/