Una chica estaba sentada en el banco de una plaza,
algo que no sé si hoy sería cliché o no. Un muchacho con aspecto señorial e
intelectual, y que parecía ser unos años mayor que ella, se sentó a su lado. La
chica no se percató hasta que él habló.
–¿Querés? – El muchacho le ofreció un pañuelo sin
más, observando el rostro de la chica, quien había estado llorando.
–Gracias
–¿Puedo preguntar qué te tiene así?
–Lo estás haciendo. Disculpame pero ¿qué es esto de
que no nos conocemos y me preguntás cosas de mi vida? No entiendo.
–Es simple. Me senté y te vi mal. Primero pensé que
necesitabas algo para secarte la cara y demás. Calculo que si estás así es
porque A) te quedaste sin pañuelos o B) estás en tal shock que no te importa o
no te percatás de tus lágrimas y demás. Por lo cual, es lógico que, a pesar de
no conocerte, después de darte el pañuelo (y ver cómo reaccionás a eso) yo, un
ser humano, te pregunte el motivo. No pasa solo por el hecho de que me
contestes, es que se sobreentiende que esa pregunta demuestra interés incluso
por la persona, de lo cual podemos concluir que ayudará a tu autoestima, y muy
probablemente a tu ánimo. Pero tu última respuesta reduce notablemente las
posibilidades de ese último supuesto.
–Vos no sos normal, ¿no? No importa qué me pasa,
son cosas mías, pero agradezco tu interés.
–Eso demuestra que tenía razón. Mi razonamiento fue
relativamente correcto. Las conductas son pura deducción la mayoría de las
veces. Pensar es una herramienta primordial, incluso frente a desconocidos. Me
atrevería a decir que es útil hasta para predecir el futuro, sobre todo si se
trata de personas.
–No podría estar más en desacuerdo. Perdón, pero lo
que siento ahora es simple: desconozco todo lo que no sea yo. Mmm.. No, me
desconozco incluso yo. Hay pocas, muy pocas certezas en la vida. Pocas cosas
que duran, pocas cosas serias, pocas o casi ninguna reales.
–La razón es real. Es la esencia, ¿no te parece?
–Yo no le diría esencia. Me parece que el hombre
que tiene como esencia la razón no es un
hombre, es un robot. Sin ánimos de ofender.
–Sin embargo esta conversación no es más que razón,
y quieras o no, robot o no, gracias a ella ya no estás llorando. Mi teoría
inicial sigue sumando puntos.
–En todo caso no fue el razonamiento, fue la
distracción. Ese el problema con ustedes dan vuelta las cosas para que su
teoría se corresponda con lo que pasa, lo hacen solo para tener, irónicamente,
razón. Y eso no es pensar, eso es mentir. Qué bien les sale mentir.
–Con las palabras me criticás, pero con la
estructura me das la razón. Y sea distracción o no, sigue siendo pensamiento.
Te distrajiste pensando en otra cosa, y además es un razonamiento acerca de mi
comportamiento.
–Dijiste miento tres veces. ¿No me estarás dando la
razón? No, dejá, si es razón no la quiero. Y no es que el “pensar” salva,
porque yo puedo pensar en lo que me tiene mal y listo, me entristezco de nuevo.
–Pero en ese caso no sería el pensar lo que
entristecería, sino lo que ese suceso te hace sentir. Es el sentir lo que te
traiciona. ¿Ya no parece tan malo el tema del robot, no?
–Para ser alguien que se jacta de ser inteligente y
vivir de lo intelectual tenés pocas certezas, ya me preguntaste a mí varias
veces.
–Simplemente porque quiero que lo medites, que
mires otra perspectiva (y lo digo así porque creo que ya usamos mucho el
término “pensar”, y le estás tomando odio). Nuevamente el tema del sentimiento,
¿ves? El odio es una de las mejores pruebas de que el sentir destruye.
–No parece que pensaras tanto. El odio propiamente
dicho es muy raro… Y si querés tomarlo como prueba, supongo que también puedo
exponer como prueba “A” el amor.
–Por oposición, y me atrevería a decir que no lo
es. El amor en algunos casos, por no decir todos, como el tuyo muestra que es
lo que te causa el estar mal, incluso más que el odio.
–Vos tenés que meditar un poco y ver otros puntos
de vista me parece. Sos bastante cerrado.
–¿Pero no te das cuenta? El amor lógicamente trae
dolor y demás. El no tenerlo hace que te sientas sola, el tenerlo hace que
tengas miedo de perderlo, y el perderlo genera dolor. El amor es…impredecible.
Y lo que no se puede predecir nunca es bueno. ¿A qué salida te puede llevar
algo que no predecís? El razonar, en cambio, siempre te lleva a la salida con
menos consecuencias negativas (o ninguna, si se puede).
–¿Me estás diciendo que vos vivís sin sentimientos?
¿Y lo del pañuelo? ¿Fue pura lógica? Y el amor puede ser predecible. Yo puedo
garantizarte que nunca voy a dejar de amar, y no hay situación lógica o ilógica
que puedas aplicar para que eso cambie.
–Técnicamente no se puede vivir sin sentimientos,
pero no dejo que me gobiernen. Vos te dejás llevar por ellos. Sos impulsiva.
Llegué y estabas llorando, hablamos, te olvidaste y no llorás más. ¿Era tanto
el dolor? ¿O era cuestión de ser objetivo?
–Por dejar de pensar no dejás de sentir do– Antes
de que pudiera terminar la frase escucharon un grito desgarrador. Giraron la
cabeza y vieron a alguien tirado, con algunos cortes y problemas para respirar.
Alguien se acercó corriendo y llegó a su lado, al mismo tiempo que ellos. Esta
persona se puso a hacer cuanto pudo, lo revisó y demás, debía conocer algún
curso.
La chica miró a aquel que estaba en el piso y se
quedo paralizada. El miedo, el horror y el llanto le impieron moverse y
reaccionar.
El muchacho, en cambio, sólo pensaba. No era médico
pero podía entender que esta persona no tenía formas de seguir. La estadística,
la chance…no existían. Sin saber, sin conocer completamente qué hacer, no
podía. Y se quedó pensando la mejor forma de ayudar. La miró a ella y lo miró
al que intentaba ayudar.
–¡Hagan algo! Llamen a alguien, ayúdenme a hacer
algo. ¡No se queden parados!
Ninguno funcionaba. Ninguno podía hacer. Y la
voluntad, sólo su voluntad no alcanzaba. Entonces se detuvo. Sus manos dejaron
de sostener al desvanecido y los miró resignado.
–Mientras ustedes se peleaban, discutían a ver
quién podía hacer vaya a saber qué esta persona moría. Y ustedes… no hicieron
nada. Por separarse, por enfrentarse dejaron de funcionar.
Sí, esa persona murió. Imagínense la incertidumbre
cuando entendieron que eran ellos quienes estaban muertos. Todos como uno, y
ninguno funcionando. Todos queriendo hacer lo mejor, conocer y garantizar un
buen futuro, cuando el tiempo…se les fue de las manos. Se les escabulló como
una serpiente mientras corrían tras ella. Porque si el sentir, la razón y la
voluntad no van juntos, el tiempo…ese maldito tirano los destruye.
“Qué fácil es morir en una plaza, qué simple es
disparar desde tu casa. Tirano, no hay espada en el mundo que sea capaz de cortarte las
manos” - NTVG - Tirano
1 comentario:
Me siento re estúpido, un montón de cosas no las entendí =/
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