sábado, 30 de junio de 2012

¿Eso fui?


La gente no me creé. Es un cliché, ya sé. Cuanto más lo diga menos lo vas a escuchar. Siempre te gusta, como a todo el mundo, ir contra la corriente. Aunque dicen por ahí que si todos van en tu misma dirección, quizá ya no sea ir en contra. Volviendo… Nada más feo que darte cuenta tarde que el momento era ese. Hay minutos, y me atrevería a decir segundos, que nunca, pero nunca eh, vuelven. Eso sería lo de menos, el verdadero problema es que son como una astilla en el alma, ponele, que no desaparece. Culpa, si querés. Superyo, si te gusta más. Situación límite y fracaso, si aprendiste. Ponele el nombre que quieras, pero está ahí. Se tapa algunas veces, pero cada tanto la sentís.
Y cuando menos lo pienso estoy de nuevo ahí parada, entre toda esa gente que no conocía. Me sentía intrusa y aturdida. No entendía nada. Lo que más me acuerdo es de pensar “No, no puede ser”. Hay murmullo y sollozos por todos lados, de esos que te ponen la piel de gallina, de esos que nunca querés escuchar. Lloraba y temblaba, sin entender mucho qué pasaba o qué hacía yo allá. Y lo esperado empezó a pasar, gente que esperaba ver y tenía que saludar. Lo hice sin pensar. No lo pude evitar y empecé a buscar... casi por asociación, si te parece que queda bien. Fue casi de película, de esas dramáticas cuasi suicidas, el momento en el que todos se corrieron dejando ver una persona sentada. Esa maldita posición que inevitablemente te quiebra el corazón. Cualquiera hubiera sabido qué hacer, o qué era lo que había que hacer. Yo hoy lo sé, y seguramente en el momento también. Hasta el día de hoy lo pienso “yo lo saludo, yo lo abrazo” porque en mi vida repetí hasta el hartazgo “contá conmigo”. ¿Y por qué en ese momento no moví mis pies? ¿Por qué me paralicé en el momento? ¿Por qué dejé que todo lo demás me superara? No era algo inesperado. Y sin embargo fue el día que más me decepcioné a mí misma. ¿Eso soy? Fui la persona que nunca quiero ser. Di media vuelta y crucé. Me senté a llorar en esa misma maldita posición. Qué ilusa que cinco minutos después haya tomado la iniciativa de hacer lo que no pude antes. Me paré, confiada, decidida y…no estaba. Me tengo merecido que no estuviese. Y pensás que era el momento justo de la canción del final del drama, una con acordes que te hagan saltar las lágrimas, seguida por los créditos y el sonido de los aplausos del público. Pero, ¿sabés qué? No hubo final y el día siguió. Perdí mi oportunidad de demostrarme que soy eso que digo ser, porque nunca voy a volver a ese horrible segundo en el que en vez de ir para adelante fui para atrás. Vergüenza. Eso sí, no me pasa más.


"My hands, they were strong, but my knees were far too weak to stand in your arms without falling to your feet." - Set Fire To The Rain - Adele

No hay comentarios: