Creo que la razón por la que odio profundamente la culpa es porque me parece que es la mejor amiga de la lástima. Decime si hay algo peor que esa pareja. Es la que domina y la dominada. Es la violencia en palabras suaves, como un patético disfraz. Y la culpa, cuando es esposa de la lástima, va necesariamente de la mano del orgullo. Nada me da más asco y rechazo que esa clase de orgullo.
El peligro del aburrimiento no es otro que el flashback. Aunque a veces, cuando te empezás a olvidar, está bueno volver para reafirmar decisiones, ¿no? Ponele.
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