Una mirada es todo lo que te lleva darte cuenta de si estás haciendo
las cosas bien. Es nada más que un segundo en el que mirás a la otra persona y
sentís que es tu lugar, te das cuenta que por fin estás avanzando, es la
respuesta a tu pregunta “¿esto es lo que tengo que hacer?”. Llegás y lo primero
que sentís es emoción mezclada con miedo, ese que sentís para todo, creer que
no vas a poder rendir tanto como te gustaría, pero en el momento en que ves esa
mirada tímida y un poco risueña te sentís tranquila. Pasás uno de los mejores días, lejos,
pero como todo es equilibrio, duele bastante tener que despedirte. Te
acostumbrás al ritmo, a los olores, al silencio, a las linternas, al frío y a
las risas. Nunca una risa más sincera que esa, en todos. Irte te hace llorar,
volver te hace llorar y reír. Y hoy, cuando las personas no son más que un par
de palabras para muchos, muchos adjetivos, mucho desinterés… Hoy no hay nada
más lindo que encontrar tu lugar, tu pasión.
¿Y después? Si ya encontraste tu lugar, lo que amás, lo que querés...
¿qué hacés acá? Estás lejos de lo que querés, de lo que te hace tan bien que
hace que todo lo que extrañás no exista… Volver es lo único que queda. Volver.
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