miércoles, 10 de octubre de 2012

Corchazo


Odio la culpa.

Si fuese oportuna, si llegara para apaciguar impulsos irrefrenables de bronca y permitiera solucionar errores, entonces seguro sería mi amiga. Pero no. A la maldita le gusta venir cuando la mente se aburre de la paz, cuando el tiempo supo congelar la mitad de los recuerdos solo para agitar las aguas.

Cerrá el blog. Ahora. Ya. Dale. No vas a leer nada que valga la pena, porque es uno de esos días en los que las ganas avasallantes de escribir avanzan a mis dedos, que incontrolables escriben un montón de palabrería que no dice nada, existe sólo para luego ser borrada. Porque el problema no es querer escribir y querer decir, sino que estas palabras que leés no son más que la escenografía de lo que realmente quiero hablar. Como bien dijo una amiga “no lo puedo hablar con mucha gente, y me lo estoy re guardando”. Como mecanismo de defensa usaría el humor, pero el filtro no me deja; me parece que de tanto presionarlo quedó activo.

Odio ser una persona que razona todo el tiempo.
Odio tener las cosas tan claras enfrente y no querer entenderlas.
Odio tergiversar las cosas para que encajen en lo que pienso.
Odio tentarme.
Odio caer en la tentación.
Odio poder dar miles de consejos y no poder hablar de mí.
Odio escribir todo esto y ficcionarlo para alejarlo de mí.
Odio que la motivación me la dé una promesa.
Odio ser tan directa.
Odio amar la literalidad.
Odio que importe tanto como para odiar.
Odio no odiar realmente.
Odio amar sin control lo que antes me molestaba.
Odio no poder ser acá como soy yo.
Odio no poder ser yo como soy acá.
Odio los ataque minita.
Odio la comida sana.
Odio no poder hacer nada para tener lo que quiero.

Hagámosle caso a, si me lo permite, Un punk ignorante. Hagamos de cuenta que lo que no tengo que hacer es pensar, sino actuar. No pensemos. El problema es que caigo en el impulso, y yo sé cómo termina el “no pensar”, llego de nuevo a ese enfermizo círculo vicioso al que soy medio adicta porque es el papel que me toca jugar. Y si bien soy adicta, tengo momentos de lucidez, así que sé que si la palabra es “jugar” nada bueno puede salir de ese papel, entonces decido pensar y correrme. Volvimos al inicio. Hasta que me ataca la culpa, vaya uno a saber por qué. Por ahí porque el arte de la manipulación es mucho más fácil de manejar de lo que yo supongo. Pero como uno va subiendo niveles y ganando experiencia ya no es tan fácil, aunque todavía no imposible, claro está… Y después de cinco minutos me encuentro con los dedos inmóviles en el teclado, mirando la pantalla con un montón de palabras mentirosas que no hacen más que tapar lo que quiero decir. Muchas palabras, pero poca conclusión. No la escribo porque no la hay (y no la quiero, así que la discrimino), por eso puedo seguir hablando hasta que los párpados se me caigan… El final, abrupto como debe ser, no es más que un “ya está” pero de tan frío parece como si necesitara un respaldo, una suerte de justificación. ¿Existe un argumento en estos temas? No, y si lo hay no es más que tratar de entender cosas que no necesitan ni deberían tener una explicación. Intentá argumentar algo que no se puede y sólo vas a conseguir una mentira.
Pero no empecé bien, porque debería de haberlo hecho por el principio que a fin de cuentas no es más que el final: ¿qué quiero? Y como diría el viejo de Yo, robot: “That, Detective, is the right question”, que, lamentablemente, no tiene una respuesta. Sólo puedo decirte que no sé lo que quiero, pero lo quiero YA, a ver si así se me va el quilombo de la cabeza que no me deja pensar.

Es tan molesto cuando tenés una puta frase en la cabeza que te da vueltas y no te deja pensar en nada más…Es horrible esa sensación de morirte de ganas de hacer algo que sabés que está mal, y que lo único que lograría sería empeorar todo. Ideal para cerrar la noche con una película depresiva y, después, corchazo.


Si leíste, jodete, yo te avisé que cerraras..
Sabés que flasheo, que nada de lo que digo tiene sentido, ni siquiera es entretenido.. No sé que hacés leyendo todavía, la verdad. 

(Me preocupa muchísimo que alguien haya llegado al blog mediante Facebook. Acá bancamos Twitter, eh. El tema de los marca-territorios de Facebook no va.) 

1 comentario:

John dijo...

No soy parámetro ni quién para decirselo, pero tal vez debería hacerle caso a esa típica frase "sigue tu corazón".

Na sin vueltas: siempre leo pero no entiendo como desp de pensar [analizar] tanto las cosas todavia te quedan ganas de escribir. Como se dice, la vida es una sola, enjoy it. Hay veces que es mejor saltar y darse un porrazo, que sentarse y ver el tiempo pasar. Tal veiz en una de esas saltas y volas (?.