viernes, 5 de octubre de 2012

Sin grises


Estás en la nada misma pero no te molesta, simplemente porque te acostumbraste. Vas construyendo una gran montaña cual Minecraft, poniendo cuadrado sobre cuadrado, hasta que llega ese momento en el que por alguna razón uno se cae. El equilibrio de los demás peligra pero finalmente resiste, un poco al estilo “mirame y no me toques”. Pero a vos no te importa, porque vos siempre podés, siempre te la bancás, y claramente un cuadrado más no hace la diferencia. Error, mi vida, error. Ponés otro bloque tratando de ser lo más cuidadosa posible, sólo para que los demás no lo noten pero explota todo. No, no fue un creeper. Ese último granito de arena se volvió a caer, y eso que vos ya sabías que eso estaba inestable. Pero ahora el problema es que no cae solo, trae la montaña entera consigo, y como consecuencia, sentís el peso de todo lo que intentabas construir sobre tu espalda: eso te pasa por intentar huir. Parece que no estabas construyendo, estabas tapando una cosa con otra, haciéndote la fuerte, la que “todo lo puede”. Dejá de intentar ser Slender con sus tentáculos, manejá tus tiempos sin esconder lo que tenés en los hombros. Y si querés ocultar algo, ocultá eso que te tira todo abajo, eso que sabés que requiere más esfuerzo tuyo que cualquier cosa y buscá una motivación que te ayude, pero sin que eso te haga explotar o te tape impidiéndote ser y hacer. Que ese maldito cuadrado, ahora de piedra, quede en la nada.

No hay comentarios: