Muchas cosas me cuestan. Por ejemplo… tener crédito y no
usarlo… Pero quizás la que más me cuesta es enfrentarme al fracaso, e intentar
superarlo. Es hereditario, debo decir. No el fracaso, sino la dificultad a
enfrentarme a él. Y son estas cosas las que me hacen querer tener dos años, sin
preocuparme por fracasar.
Es el miedo a perder lo que me paraliza. No puedo seguir, así
de simple. No me arriesgo a nada, no empiezo nada, no me la juego por miedo a
que salga mal. Me cuesta horrores reconocer que me equivoqué, y peor si tengo
que abandonar algo.. Esa desilusión es lo peor. La desilusión que te genera
perder, desanima.
Sí, todos dicen lo mismo, después de caerte del caballo tenés
que volver a subir. Yo no puedo. (Cabe aclarar que si me cayera de un caballo
ni en pedo volvería a subirme, jamás). Me cuesta tanto confiar de nuevo, y ni
siquiera te hablo de un “otro”, me cuesta confiar en mí. Yo sé que voy a volver
a equivocarme y esa “seguridad” me genera tanto miedo que busco evitar ese
problema. ¿Escapar es la palabra?
Peeeeero escuché por ahí (específicamente en How I met your
mother) algo así como que si tenés miedo es porque es algo importante, y si no
tenés miedo no te estás arriesgando, y si no te estás arriesgando… entonces, ¿qué
estás haciendo? Yo soy de las que piensan que hay que arriesgarse, por lo cual
es buena señal que tenga miedo.. ¿no?
Cualquier cosa, si me caigo del caballo, es todo culpa de
ustedes, chicos.
(Y bueh, ¿qué esperás? Son las casi 3 de la mañana de un lunes y
estoy esperando que cargue Cuevana… Sí, toda una #ForeverAlone)
Quote: “Se lo enseñás a tus alumnos y a mí no, nunca me
enseñaste a enfrentar el fracaso”.
1 comentario:
Yo me arriesgué hace poco y casi me cagan a piñas :p
igual valió la pena (Y)
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