domingo, 12 de febrero de 2012

Pedo psicológico


Situación:
Boliche, humo, olor a cigarrillo, olor a porro, olor a alcohol, música que te rompe los oídos, cero lugar.
Chico random te agarra la mano mientras bailás para que bailes con él, se te acerca al oído para decirte alguna boludez. El aliento a alcohol te invade. El chico transpirado, después de dos o tres palabras (con suerte) se te acerca más y pone poco disimuladamente su mano en tu espalda/cintura/cuello. No importa cuántas veces le digas que “solo querés bailar”. No le importa. Te quiere dar.
-Pero ¿por qué no? ¿Tenés novio?
-No, es que no quiero.
-Pero ¿entonces? Daleeee.

No me preguntes por qué pero no lo puedo putear. No le puedo decir “porque no quiero pedazo de imbécil, ¿no entendés?”. Lo increíble es que por más que le digas bien que no querés, “sos una ortiva”. Nice.
Está bien, ponele que para una pelotuda en pedo hasta por ahí estás bueno y te quiere dar. Bien por ella. Mala suerte que vos justo enganchaste a la que no toma, y la que no se pone en pedo. Y la que, por suerte para mí, tampoco es un gato (ni se viste como tal). Para mí un pibe en pedo, transpirando, cantando “ay que lindo que es ser soltero, no estudio ni trabajo porque no quiero” (o algo así) me parece lo más deserotizante que hay.
No soy un gato, no me pongo en pedo, no termino inconsciente así que no, no te voy a dar. Ni a tu amigo.
Igual, ojo, que me camuflo casi bien en un boliche (salvo por el tema ropa). Bailo sacada, me pongo en pedo psicológico y sí, termino cantando los wachiturros (pero últimamente creo que los “diferentes” son lo más “normal” que hay).
Pedo psicológico: tiene, para mí, muchos beneficios. No terminás inconsciente, te acordás de todo al día siguiente, no te importa si te ven caerte (porque sos torpe como vos sola) y volar por el aire, terminar tirada en el piso riéndote con tu amiga arriba tuyo porque para ellos sí estás en pedo, no quebrás y no terminás comiéndote ni cogiéndote a alguien que después no reconocés (y lo ves, por ejemplo, en las fotos).
Y te preguntarás: ¿pero no estuviste 15 días en boliches? Sí, y la pasé genial, porque yo voy a bailar.


Anécdota: en los 15 días hablé con un pibe en el boliche no sé, un montón, le conté mi vida. ¿Lo gracioso? Su conclusión fue: sos una arrastrada. ¿Lo peor? Tenía razón.

No hay comentarios: