miércoles, 20 de octubre de 2010

Cambios desafortunados

Me di cuenta que la bronca y el dolor son tan fuertes como el amor. Y todo el amor que alguna vez te tuve se transformó en eso. Sé que nunca lo quise, que intenté con todas mis fuerzas justificarte, entenderte, ver todo de otra manera, pero fue en vano. Mientras yo trataba de encontrarle algo bueno a lo que hacías, y de perdonarte aquello que me hiciera sufrir, vos te encargabas de agregar más cosas a la lista. Y todo tiene un límite. Mi paciencia se terminó, y mis lágrimas se secaron. Me volví tan fría como querías, y me decidí a tomar el papel que me pertenece en esta obra de teatro que armaste.

Cada uno es responsable, y víctima de sus decisiones. Yo lo seré de las mías, y espero que vos puedas serlo con las tuyas.
Me molesta muchísimo que lo malo le gane a lo bueno, pero ya no voy a ser la ilusa que era antes. Todas tus promesas se las llevó el tiempo, y ahí quedarán, como más mentiras a tu lista  Que me sirva de ejemplo. Cambié. Vos me cambiaste.

Desapareciste. Lo peor es que me hiciste ver que no te fuiste, sino que nunca estuviste.


(Esta entrada demuestra lo impulsiva que soy y como me encanta mentirme)
Me retracto de esta entrada. Lo malo no le gana a lo bueno. Y hoy sólo me acuerdo de tus cosas buenas, y por ellas: gracias.

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