Me besaste. ¿O te besé yo? No me acuerdo. Pero no me puedo
olvidar tus brazos en mi cintura, los míos alrededor
de tu cuello. Los labios, uno. Tantas veces los había probado, pero nunca me
habían hecho sentir lo que hoy. El sabor a lo prohibido, a lo que está mal, me
provoca deseo. Primero suave, y después brusco, intenso, pasional, el beso nos
consumió. Mientras que mi respiración era entrecortada y agitada, la tuya
parecía tranquila, descansada. Ahora tus manos tocaban mi espalda, mi piel, y
juro que mientras tanto mi corazón quería salir. Me olvidé de todo y te imité,
ahora era tu piel la que se erizaba mientras mis manos jugaban en tus costados.
Las caricias se mezclaban, y por ellas cerré los ojos. Te aprovechaste de eso,
para actuar sobre mi punto débil. Sentí tus labios en mi cuello y me rendí.
#SinFiltro
#SinFiltro
No hay comentarios:
Publicar un comentario