martes, 2 de abril de 2013

Sin vueltas (casi)


Hace mucho que no sentía que escribir es en vano, y hoy me tocó de nuevo. Y es que si la teoría dice que todo vuelve, se venía venir, ¿no? Ojalá esto no lo leyera gente conocida (sin ofenderlos ni menospreciarlos), pero sería distinto si pudiera decir cosas que algún que otro día se atragatan y molestas cual papa frita mal masticada.
Yo asumo parte de la culpa y del error de creer que por poner todo en un pedazo de papel se va a ir o borrar, fuera lo que fuese, cosas buenas, malas, recuerdos, sueños, miedos, odio, etc. Lo único para lo que sí sirve es para verlo algún tiempo después y con mucha suerte ver lo estúpida que eras en ese entonces, sentir alguna suerte de progreso y que funcione como motivación para seguir en ese camino. Ni hablar si lo que pasa es todo lo contrario: leer lo que fuiste en ese entonces y sentir que eras mucho mejor que ahora, que no te gusta como sos y que eso que eras o que tenías y que te hacía ser así no lo podés volver a tener. Ahí te quiero ver, pichi. A veces son pequeños lapsus de estupideces en los que escribo una palabra suelta en una hoja, o una fecha, o el título de una canción, o una frase o un nombre, o lo que fuera solo para que por lo menos por unos minutos pase de estar en la nada, en mi mente, a algún lugar físico, el papel y ver que de alguna forma está ahí y es real. Ya sé, mi locura no tiene límites, y menos si es publicada acá. Algunas de esas veces termina rápido, y después de 5 minutos (o menos) miro el papel con la mejor expresión de “qué pelotuda que sos, mi vida” y todo vuelve a la normalidad, sea lo que eso sea.
El verdadero problema es cuando una palabra no alcanza, y quiero sacar más de lo que tengo en la cabeza, quiero contar cosas que siento que tienen que volver a volverse físicas aunque sea por un rato, y ahí entran ustedes conocidos no invitados (e invitados también, ¿para qué discriminar?). No quiero que las sepan, pero todos me malacostumbraron y ya no funciona que queden escritas en un archivo en la computadora para que sólo lo lea yo tiempo después (cosa que no hago ni haré).Ahora es en vano escribir si no es para nadie más que para mí. Ya no queda como algo físico si otros no lo ven.
No sé si lo que digo es cierto, o es un juego pero sea como sea es una lástima porque no puedo contar lo que realmente quiero.

A los que se preguntan “¿qué mierda es esto?”, les respondo: las consecuencias de que un par de películas de feriado te quemen la cabeza.

A los que dicen: “esto es una mierda”, les digo: sí. 

No hay comentarios: