sábado, 20 de abril de 2013

Reaparecer

Amigo, tanto tiempo pasó que ya me olvidé de cómo hablarte. O eso pensaba hasta que con el solo hecho de reencontrarte me di cuenta de que por estas letras sueltas y mezcladas sin tono ni silencios me conocés mejor que yo. La distancia no niega una amistad. No se basa en el pasado, mucho menos ese que es vacío de sentido actual, donde lo que era desapareció. Los temas tabú son implícitos pero si hay que ponerlos en la mesa no hay nadie mejor que nosotros, sabemos esconderlos y ser directos a la vez.
Al principio creí que no iba a ser más que una mera formalidad, donde se diga solo lo que quiera que se sepa, pero vos supiste sacarme más. Te digo todo, sin nombres, como ejemplos o ficciones, a pesar de saber que nos entendemos. Tu memoria queda grabada y cada vez que volvés a refrescarme alguna anécdota risueña me río como tonta, con una mueca nostálgica que roza lo cursi.
Hoy que las obligaciones más lindas me sacan un poco de vos te extraño. Claro que nunca te lo voy a decir, porque para mí es algo tan tabú como todo lo demás.

Mis silencios con vos, amigo, no son tales. Quizás las palabras no se hacen físicas, pero creeme que siempre volás en mi mente.


Viajemos un poco, aunque sea por unos minutos, a un lugar donde nos reencontremos...


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