domingo, 27 de noviembre de 2011

Novela


Pasás imaginando situaciones todo el tiempo. Situaciones que sabés no van a pasar, pero las imaginás igual. Pensás tus reacciones, pensás y combinás lo que sentís con lo que creés vas a sentir en el momento. Jugás a imaginar las reacciones del otro. Todo mentira. Todo flasheo. Nunca pero nunca va a pasar. No vas a reaccionar así, probablemente la situación te supere y te tome por sopresa. No importa cuánto lo esperes siempre te sorprende, y, lo que es peor, te congela. No podés pensar, no podés mirar. Tenés lo que querés, lo que imaginaste o lo que nunca imaginaste, ahí a sólo un paso, y preferís dar la vuelta, pensando, imaginando esta vez que es todo mentira.
Esas situaciones de novela, ese pensar que estás adentro de un libro y que vas a decir y hacer lo correcto, lo más coherente es otro flasheo. Lo más ridículo viene después. Porque en el momento estás tan confundida que ni siquiera podés pensar en lo que hacés. Y cuando llega el “después” te arrepentís. Y como en círculo vicioso volvés a pensar qué tendrías que haber hecho, qué tendrías que haber dicho, qué harías y qué harías si volvería a pasar. ¿Nunca te dijeron que hay cosas que pasan sólo una vez? A veces hay sólo una oportunidad para reaccionar. Lo que vos no entendés es que sí reaccionaste como pudiste, como ibas a reaccionar, y lo que es peor, como volverías a reaccionar. Porque si la situación volviese a pasar vos volverías a hacer lo mismo, y no sólo porque eso te congela, sino sólo porque conocés las consecuencias de esa reacción y no las de otra. La decisión ya la tomaste. ¿Querés probarte? Probá. Quizás me equivoque, y quizás haya cosas que cambien.
De lo que estoy segura es de que un poco de locura no le viene mal a nadie. Todos necesitamos un poco de vez en cuando.

2 comentarios:

LLH dijo...

GOGO MADNESS!!!

Leo dijo...

lo importante es pensar.