Me
alejé de la ventana y comencé casi sin darme cuenta a caminar (como una loca)
por el departamento mientras pensaba. Llegué al espejo y con un poco de espanto
me vi. Imagen patética si las hay. Mi pelo enmarañado era sin duda la estrella.
Quien no me conociera podría pensar que minutos antes fui atacada por algún
oso, o que me había quedado sin Internet. Mis ojos, de no haber sido por el
maquillaje corrido y por las grandes ojeras a las que ya me había acostumbrado,
podrían haber sido los de una actriz apunto de casarse. Mi nariz…bueno, ya no
tenía arreglo, y por más que lo tuviera no iba a gastar tanto en una operación.
Mi fantástico pijama, una gran remera que llegaba hasta mis piernas,
pronunciaba aún más mi pequeña estatura. “Mm…sexy” fue todo lo que pude pensar
y una sonrisa se dibujo en el reflejo que me miraba. Dejando el humor a un
lado, miré bien. Me concentré en los ojos. Esos ojos cansados que rogaban
cerrarse. Yo los conocía mejor que nadie, y había algo en ellos fuera de lo
común, o, mejor dicho, había algo que faltaba. Ya no brillaban. No devolvían la
mirada, estaban vacíos. Intenté con fuerza perforarlos intencionalmente, pero
nada ocurría. No tenían expresión. Me di cuenta entonces, a los golpes, que no
era mi mirada la que buscaba encontrar ahí. Y era lo único que había. ¿Por qué
me empeñaba en buscar otra cosa? Lo único en lo que tenía que ocupar mi tiempo era en devolver a mis ojos mi mirada. No pensar sólo en lo que quiero tener, sino en
lo que puedo tener. Si no puedo tener lo que quiero me paralizo y llego al
final del camino. Frente a mí sólo hay una pared y es eso lo que veo en mis
ojos, una pared blanca que frena mis pasos. Tengo que dar la vuelta y cerrar
ese camino. Mirar la luna, mirar el sol, que ardan mis ojos si hace falta, pero
que vuelvan a brillar.
Dejé mis pensamientos vagar un rato más, hasta que volví a la pieza. Sin
hacer ruido para no despertarlo, me metí en la cama y cerré los ojos. Habrán
sido las cuatro de la mañana, y no sé si fue por las divagaciones o por
resolver problemas pero finalmente me dormí.
(De nuevo, perdón por la falta de foco)
5 comentarios:
que mirada
Lástima que tengo un ojo más chico que el otro.
Es lo que la hace especial.
Ahora, répétez après moi: "zoy ezpezial!"
jaja
Claro, por blog hablamos todos en francés, pero en vivo y en directo no eehh (palooo). Bueno, el vaso lleno es que tengo una mirada especialmente deforme!
Es un vaso bien lleno de coca! =D
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