La luna mira con miedo y suspira celosa. Sabe, porque conoce esa mirada, que acaba de perder la partida de su vida. Vendió su brillo por un trozo de alma rojo y viejo. Le tendieron una trampa, y por eso perdió al amor.
"Pobre luna", se lamentan los lugareños que conocen su historia, y no la juzgan por esconderse los días en que su dolor es tan fuerte que logra salir a la superficie.
La pobre perdió la mitad por ambición.
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