Hace unos días me retaron, a su manera, dos personas.
Alguien que quiero mucho me dijo, con toda la razón del
mundo (entre risas y sonrisas), que no me arriesgo y que me miento. Todo el
que me conoce sabe que es así. Y expresé varias veces el motivo. ¿Por qué
siempre digo que no? ¿Por qué estoy siempre a la defensiva? ¿Por qué filtro lo
que quiero decir en el momento en que quiero decirlo? Una sola respuesta:
miedo. Así como dice uno de los personajes de Love Actually (si se me permite la cita minita): "It's a self preservation thing".
El miedo tiene un compañero que a la vez es una suerte de
enemigo. El deseo mueve el mundo, y el miedo paraliza. Pero a mí me da miedo lo
que deseo, porque cuanto más lo deseo peor es la frustración cuando desaparece
la posibilidad de tenerlo. Es más fácil no tenerlo que ilusionarte y que
desaparezca. Uno está más preparado. No digo que esté bien ni que sea lógico,
sólo que es más fácil. Duele menos.
Otra persona que quiero mucho me dijo (entre ruedas y
caídas) que me deje de hacer la boluda. Supongo que la razón es la misma.
Después de un tiempo bajo la guardia, porque es muy cansador,
y empiezo a aventurar un poco, a aceptar que hay cosas que no puedo controlar.
A dejarme llevar. Ponele. Por suerte siempre hay algo que me hace ruido y me
recuerda por qué tengo tanto miedo. Por qué tengo que estar a la defensiva. Por
qué tengo que decir que no. Es como cuando entrás en el sueño y de repente
soñás que te caés y te despertás. Es la misma sensación.
El punto medio, exacto, entre el miedo y el deseo es lo que
me hace temblar.
Juro que quiero estar fuera de control, arriesgarme, pero no
puedo.
Eso sí. Mentir no miento más. Ni a mí ni a otros. ¿De qué
sirve? ¿Cuánto puede durar? Si me toman el pulso, la mentira muere, se desarma,
desaparece. ¿Quién puede controlar y elegir qué sentir?
Quiero equilibrio entre tiempo, deseo y miedo.
Me voy muy poco tiempo, pero el tiempo en realidad lo elijo
yo, y elijo desaparecer por un poco más.
Diría Sherlock
“This is your heart and you should never let it rule your head”. Touché.
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