Me tiembla el cuerpo, y peor, me tiembla el alma, por miedo. No quiero perder el control. Cualquier disfraz sirve hoy para no mostrar mi cara más vulnerable. El del orgullo encaja perfecto. Si muevo un sólo músculo, o pronuncio un sonido, pierdo el juego y tengo que volver a empezar. No quiero rendirme ante el deseo.
Detengan el reloj de arena. Que vuelva el control y la estructura.
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