Cuando algo hace mal, no hay grises, no hay “pruebas”, no
hay cambios, es así. Hace mal. El problema, lo que cuesta, es tener
perspectiva. Tampoco es que sepa mucho qué es tener perspectiva, pero calculo
que tendrá que ver con saber diferenciar lo que querés de lo que necesitás. Esa
tensión se tiene que diluir. ¿Cómo? Decidiendo. Yo, que soy fanática de tomar
decisiones una y otra vez, tengo el placer de estar en esta encrucijada, sólo
por mi culpa y por decisiones tomadas sin pensar.
Decidir no es sólo decir sí o no, es cumplir, es pensar,
analizar. Yo, que amo la lógica, la dejé de lado y me tengo que fumar las
consecuencias o tener los ovarios que hay que tener y reconocer que me
equivoqué y que para avanzar no hay que retroceder.
Hoy es real, hoy no quiero saber nada.
Hoy me da igual, hoy no pienso averiguar
si me quieren, si me engañan.
Algo voy a inventar,
si mis huesos me gritan, penan.
Veo llover, creo que algo me ilumina hoy,
voy a romper esta maldición.
Juro por Dios, esta angustia se termina,
por la decisión que debí tomar hace tanto tiempo.
No quiero ver si me olvidan o me nombran,
hoy más que ayer puedo salir de la sombra.
Voy hacia allá, llevo marcas en el pecho,
debe ser ya, por mis ganas de poder dejar de mirar el techo.
Algo voy a inventar,
si mis huesos me gritan, penan.
Veo llover, creo que algo me ilumina hoy,
voy a romper esta maldición.
Juro por Dios, esta angustia se termina,
por la decisión que debí tomar hace tanto tiempo.
En otro orden de cosas, El tiempo otra vez avanza es tremendo disco, LAS letras. Quiero que sea 11 de abril y mandar a todos a la mierda cantando "el aguijón no lo tengo, pero me queda el veneno".
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