sábado, 8 de junio de 2013

Saturada



La irresponsabilidad de a poco me corroe los huesos y no hago nada para frenarla. La risa cada vez ocupa más en mi vida, y en lo que a “grandes” respecta, estoy un poco más intolerante cada día. No hay más tiempo para careteadas ni compromisos estúpidos. Cuando hay algo que no me importa o pasa de a poco a joderme un poco más lo borro, lo elimino, me llamo al silencio. Un simil “puff”.

El querer al otro no significa verlo todos los días de la vida o todos los fin de semanas, significa que cada vez que hablamos la conversación no se corta, siempre hay algo que decir, hay sinceridad y no careteada, risas y nada se malinterpreta.
Cuanto más grande estoy menos banco la pelotudez humana.

Qué feliz me hacen los chicos. No hay nada más lindo que sentir pasión por lo que hacés. No entiendo por qué alguien haría/estudiaría algo que no lo llenara. Es algo tan estúpido, porque es nada más y nada menos que perder la vida.

¿Y los gustos? ¿Por qué la gente cada día dibuja sus gustos por otra cosa que la masa acepte? ¿Tiene necesariamente que ser algo acorde a la edad? ¿Tan mal está que algo que todo el mundo hace o es lo “““normal””” a mí no me interese? ¿Por eso hay que poner excusas? A veces me enojan tanto…

¿Cómo soporta la vida la gente que cree que su mundo es una pequeña burbuja? Lo único que les importa es la “joda” catalogada dentro de la moda, claro está. La moda, eso lo es todo, en lo musical, en lo estético, en lo que debe verse y en cómo se debe vivir. Por eso viven sin pasiones, guiados por el concepto de éxito y popularidad. Siguen a la masa con una obsesión paradójica de querer diferenciarse. Su mundo siempre es el pasado de los demás, lleno de críticas y desdén. Su egocentrismo es demasiado grande para la burbuja. Qué asco me dan. Son más caprichosos que los chicos: un simple “no” los enoja cual Hulk. Y ni hablar de propiedad, no les toque lo que es suyo porque te cortan la mano, y para decirlo son lo más asquerositos posibles. Puaj. Lo más gracioso es que estéticamente fingen ser intelectuales (a veces) y lo creen, pero cuando abren la boca para decir frases hechas dignas de Caro Pardíaco, pero en serio, me dan una pena terrible. Y miedo también, porque como bien decía mi abuelo “no hay peor cosa que un boludo con iniciativa”. La palabra amistad para ellos no implica reciprocidad, es solo un recibir constante.

“Cuando tengo miedo me hago bolita” – V.H.
Tan de acuerdo con vos, amiga. Hoy más que nunca me quiero hacer bolita.

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