domingo, 16 de junio de 2013

El miedo de no existir

Hace silencio mientras la rodea un fantasma. No sabe si es uno o todos juntos. Los desconoce, los hace inexistentes de manera inconciente. A lo mejor si supiera, si entendiera y aceptara que todavía conviven con ella, los podría eliminar. Pero no lo quiere saber, y por ello una lágrima cae sin motivo aparente más que alguna palabra triste leída en una página vieja. ¿Es acaso el libro su vida? El dolor de cabeza aumenta mientras las palabras que no conoce se le atragantan hasta ahogarla. Aun si las conociera jamás las diría, pues son su más grande secreto. Se las oculta a ella misma, por su propio temor. Son aquellas las que se hacen un festín en su inconciente manejando su vida y sus reacciones, son algo no cerrado, algo que sigue sangrando cada tanto.
El secreto se revela en sus ojos, y por eso ella no lo ve.
Sus labios se secan, las lágrimas caen más rápido y las manos comienzan a temblar por el frío escondido.
“Pobre” se escucha en el fondo de la escena, “el fantasma es ella y no se da cuenta”. El miedo de ser un fantasma frío la cubre, porque sabe que cada día que pasa habita menos en la mente de quienes alguna vez sostenían su mano. ¿Y ahora? Son desconocidos lejanos que deben tener algún que otro recuerdo en común.

Pero el orgullo siempre puede más…

No hay comentarios: