jueves, 24 de enero de 2013

Inflación


- Mirá a tu derecha, como te conozco estoy segura de que el amor de tu vida acaba de entrar.
Le hice caso, como suelo hacer, porque mi curiosidad puede más que mi resistencia. Lo miré una vez, volví mi mirada sobre mi copa, tomé un sorbo y lo volví a mirar.
- Listo – contesté completamente fría.
- Dah, ¿me vas a decir que no te gusta? Esperaba un poco más de entusiasmo, conociendo tu reacción frente a amores platónicos. Algo de violencia, quizás.
Después de mi silencio de un minuto, agregó:
- Lo miraste dos veces, no me lo podés negar – con una sonrisa cómplice.
- Sí, me gusta y lo miré dos veces para ahorrarme una historia. La primera que empezaría la historia y la segunda para cerrarla, en la que yo sea la que mire para otro lado sin voltear la cabeza. Me ahorré peleas, discusiones, tiempos, silencios incómodos, infidelidades. ¿Sabés lo caro que sale eso, después? Soy una minita, genia, pero minita al fin.
- Sos la Cristina Yang de mi vida. – me contestó.

No hay comentarios: