Hoy es todo un torbellino. Nada está fijo, todo viene y va. Son
todos flashes que es un segundo te clavan pequeñas espinas que vos querés
ignorar. Es un mundo lleno de ironías. Es todo yo, yo, yo y yo, pero dejás que
la vida te la maneje otro. ¡Qué
horror ser el garante de tu propia libertad y
no permitirla! “¿Pero cómo puedo no aferrarme a otro si todo me marea? Si no me
agarrás la mano, me caigo” se escucha de fondo, a lo lejos, casi como un
susurro entre tu llanto. Todo es torbellino, pero de todo te podés sostener. Qué
ironía que hoy, que la vida es pública para todos, la mentira se escabulla
perfecto entre el amor, y funcione casi tan bien como el camaleón. Qué
locura
que pidas ayuda a quien está más lejos, a quien ya no te puede ni quiere ayudar.
Qué
vergüenza que busques excusas baratas de cine para justificar acciones que,
si el amor y el respeto fueran lo que pregonás, no hubieses hecho. Qué
tristeza
que la persona que más te conozca no sea la que te grita amor, sino aquella que
te aleja a más no poder. ¿Y si el torbellino se pudiera aprovechar? ¿Y si todo
eso no fuese más que un “volver a empezar”? La tormenta no hace más que dar
vuelta la imagen que te devuelve el espejo, o ese que vos creerías que era, y vos
te dejás de reconocer en él. Ese viento hace que te tire aquello de lo que más
te agarrás, y cuando te das cuenta tenés la mano roja y lastimada. El flasheo
de los relámpagos ilumina en un segundo tus miedos, y el trueno te grita que
pasando por al lado y enfrentándolos se los olvida. Dejate llevar un poco, sacudí
cada parte de tu cuerpo. Mové la cabeza, los hombros, los brazos, los dedos, la
cadera, las rodillas, los pies… Vos tenés el papel protagónico. Y cuando creías
que esa maldita tormenta era la causa de todos tus dolores te das cuenta de que sirvió. “Pero no me puedo soltar, me tira tanto la mano que es imposible, y me
duele, pero no me quiero caer” ya el susurro se convierte en un grito desesperado,
impaciente. Cuando la tormenta calma y solo unas gotas caen sobre tu cabeza te
das cuenta: solamente tenés que abrir la mano y
soltar.
“Hoy me despido de todo, todo lo que me hizo mal” - Cero a la izquierda - NTVG
Qué misterio aprender y entender cosas, y sentir gran admiración por dos personas que nunca llegué a conocer.
(Por esas casualidades de la vida, después de escribirlo escuché "Gritar" de Luis Fonsi en Q (sí, no hace falta que digan nada), y me pareció que iba perfecto con esto.) (Ah, sí, que alguien les diga a los del programa de karaoke que el tema dice "nadie me ha prohibido gritar", no "a prohibido"...)
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