viernes, 4 de mayo de 2012

Admiración desconocida


Yo no te conocí. Apenas si vi un par de fotos tuyas, viejas, dobladas y amarillas. Y ¿por qué serás tan parecido a otra persona? De chiquita no entendía mucho, veía cuadros grandes colgados y no sabía nada. Hoy miro las fotos y veo una parte tuya. ¿Será por eso que me gusta la fotografía? Tu primo dice que me gusta lo mismo que a vos, sacarle fotos a la gente. Me hubiese encantado conocerte.
No entiendo bien por qué, pero tengo esa sensación de que vos y yo nos hubiésemos llevado de maravilla. De tu primo puedo decirte que estoy orgullosa, y de tu vieja que es una grosa de la vida y me genera mucha admiración.
 A vos tampoco te conocí, y me da bronca. Simplemente supe un par de cosas de vos, por boca de otros y no en los mejores momentos. Y no me pregunten por qué pero veo tu foto y por alguna razón me ayuda a saber que estoy encaminada. Y siempre que escucho Cero a la izquierda, me acuerdo de vos. Cuando uno la tiene clara, se nota aunque no lo conozcas.
No sé si tengo derecho a escribir esto, tampoco sé si está bien o mal, pero cuando te pasa, te pasa.
Y los días siguen enseñándonos que la muerte no se asocia a la vejez, y nosotros hacemos oídos sordos, desperdiciando nuestra vida y la de los demás.

“El error, muy humano al parecer, de considerar que la juventud y la muerte nunca andan juntas”. – Eduardo Sacheri, “Papeles en el viento”. 

No hay comentarios: