viernes, 23 de septiembre de 2011

Perder queriendo ganar


Buscó y buscó, pero no encontró otra solución. Despertaba todos los días en esa cuidad, la rodeaba el mismo clima, que durante todo el día despedía ese horrendo olor a mentira. No lo soportaba. Necesitaba ese viento que la despertara, no del sueño de imaginar, sino de ese que su creatividad forjaba tomando una de cada cinco palabras y transformándolas a su gusto. Quería que algo borrara ese sopor somnoliento cotidiano, esa ilusión de que todo estaba bien. Esa creación detestable de mundo, donde fingir es moneda corriente, y de un segundo al otro el arte es detectar la verdad detrás de la mentira. Allí es digno de exhibir en un museo aquel capaz de mirar a los ojos con la transparencia de la sinceridad. De ese mundo se quiso ir, quiso viajar.
Empezó a correr a la mañana, con energía y expectativa. Cargó una mochila con sus cosas más preciadas, cosas que no soltaría, y salió. El sol pegaba sobre su cabeza, fuerte y pesado. Aún corriendo podía ver las caras que pasaban a su lado, con sonrisas casi dibujadas por quien nunca vio una. Corrió más rápido, quería alejarse de allí cuanto antes. Inhalaba, exhalaba. Su respiración era coordinada, y normal. Los latidos de su corazón aumentaban, se sentían cada vez más profundos. Se dedicó a ver cambiar el paisaje, ya no había edificios a los costados, sólo grandes casas llenas de decoración ostentosa.
El sol se movía, y el calor aumentaba. Ya su respiración era más profunda, menos coordinada, más pesada. La mochila aumentaba un kilo por cada cuadra recorrida. El paisaje no cambiaba y no podía evitar preguntarse si estaba avanzando. Sus piernas ya eran independientes, se movían porque debían hacerlo, no porque ella lo decidiera. El viento que era cada vez más fuerte la acompañaba, incluso la apuraba. Corría, corría y corría. Quería llegar, no debía faltar mucho. Y entonces... no corrió más.
Ese final, esa meta, que nunca conoció, que nunca supo cuál era no llegó. No puedo evitar preguntarme, ¿por qué corrió?

“Cosas buenas tiene el hombre, y a veces no las sabe disfrutar, y se amarga por las voces que le dicen que no puede progresar.” – Cosa linda - NTVG

5 comentarios:

agustín dijo...

le estoy dando una oportunidad a ntvg en mi vida.

Anónimo dijo...

No sé si alguna vez te lo dije, pero, puta madre, que bien escribís! Ojalá tuviera tu "don"! (guarda que te lo robo). Yo sé (y esta vez va con HaSento) que vas a llegar muy lejos... por alguna casualidad de la vida, no vendés acciones de tu intelecto?

Me ENCANTA cuando usas el 'usted' convinado con tu toque sarcástico (obviamente no es irónico, creo que, directamente, no conocés la ironía, que se escapa de vos). Como tu clásico '¿vió?'.

P.D.: No sabés la suerte que tenés de tener viejos como los tuyos...

Penny dijo...

Nunca lo habías dicho; claramente no lo pienso, pero gracias.
Sí, sé la suerte que tengo, pero en otras cosas no. Todo tiene su pro y sus contras.

Anónimo dijo...

Otra de las cosas en las que coincidimos.

it's me... dijo...

Hoy amanecí perdiendo otra revolución
y no hice nada por cambiar
hoy no quise ver la miseria de otro chico hambriento
mientras el establishment ganaba otro millón

Hoy perdí porque no intenté ganar,
hoy me fui a dormir sin imaginar que no iba a despertar
y entendí que ya no sirve soñar
por que hoy se ve como ayer y mañana ya se ve mal

Hoy el desarrollo tecnológico apuntó
sus testeos sobre otra ciudad
y pude asistir al cinismo que guía al progreso
cuando vi caer bombas por televisión

Hoy perdí porque no intenté ganar,
hoy me fui a dormir sin imaginar que no iba a despertar
y entendí que ya no sirve soñar
la antinomia agotada en denunciar

que mueve sus labios sin hablar
reclamando cambios sin saber cambiar

(es una canción, claro está no?)