lunes, 5 de octubre de 2015

Mi modelo

Volvía a mi casa del profesorado, 9 y media de la noche, por Gaona a paso lento. Miré para adelante y vi a una de las personas más importantes de mi vida. Se me cruzaron dos ideas por la cabeza: “En dos semanas termina mi residencia”, y el nombre de esa persona, mi mamá. No puedo agradecer más todo lo que hace por mí. Si llegué, si pude, si aguanté es por ella. La veía caminar derecho hacia mí y se me escapó una lágrima, porque le debo más de lo que nunca va a saber.
Nunca tuve facilidad para expresarme en vivo y en directo. Soy más de la comedia. Pero espero que de alguna manera ella sepa que agradezco con el alma que sea mi mamá. Que me malcría con toda la paciencia, que pasa una noche entera despierta haciéndome recursos, que es la única persona en el mundo que sabe bancar mi mal humor.
Si alguna vez tengo un hijo, yo sé que no voy a poder ser como ella (no sólo por mi falta de habilidad manual y en la cocina, sino porque no tengo su paciencia), pero si llego a ser un poco como ella, voy a ser feliz. A ella le debo la vida. No porque me haya dado la vida, sino porque en mis 24 años, me sostuvo cada segundo.


Y sí, momento Cris Morena en el aire. Es lo que hay. 

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