Bien sabés cuánto amo las palabras, aunque la mayoría las
use como una herramienta (o arma) de pelea y enfrentamiento. Pero hace ya
bastante que me abandonaron, o las tengo abandonadas, todavía no me decido. Es
porque me cansé un poco del círculo vicioso que es expresar al aire lo que
nadie tiene necesidad de escuchar. Tengo ganas de "llevar a la acción" lo que de verdad quiero, y juro que
esta vez lo digo en serio.
No pienses, no hables. Lo peor que puede pasar es perder, pero si no hago nada, perdí de
antemano, y es la manera más tonta de fracasar.
Fracasar dando absolutamente todo para lograr tu meta no suena a fracaso.
El último paso da miedo, pero no por miedo a perder, sino
porque es terminar algo. Es una meta, pero no deja de ser un duelo.
Estoy feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario