domingo, 22 de junio de 2014

Soy el colmo del cliché

Te envidio. No tenés límites, podés decir y hacer lo que quieras, con la más humillante libertad. Me encantás. Estás prohibido por miles de razones, y una nueva razón me hace quererte más. Sos asquerosamente libre y relajado. Me enloquecés porque, para mí que soy la persona más estructurada que conozco, sos lo único que no puedo controlar en mi vida. Sos lo que más deseo y lo que más alejo, porque para novelas y canciones hay que tener historias. Te quiero ver y por eso no te veo. Imaginate que si es difícil resistirte a esta distancia, ¿cómo hago a pocos centímetros de tu perfume?

Estoy dispuesta a callarme el resto de mis días, si con eso consigo escuchar un susurro tuyo cerca mío.


¿Cómo hacés para decir lo que sentís sin que te importe nada?

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