Te ando buscando, amor que nunca
llegas;
te ando buscando, amor que te
mezquinas.
Me aguzo por saber si me
adivinas;
me doblo por saber si te me
entregas.
Las tempestades mías, andariegas,
se han aquietado sobre un haz de
espinas;
sangran mis carnes gotas
purpurinas
porque a salvarte, oh niño, te me
niegas.
Mira que estoy de pie sobre los
leños,
que a veces bastan unos pocos
sueños
para encender la llama que me
pierde
Sálvame, amor, y con tus manos
puras
trueca este fuego en límpidas
dulzuras
y haz de mis leños una rama
verde.
Alfonsina Storni
(Gracias, Alfonsina)
No hay comentarios:
Publicar un comentario