lunes, 17 de marzo de 2014

Wake up

Las pesadillas no me dejan dormir, tanto me asustan que ya no quiero soñar. La ironía de que el sueño me asuste más que la realidad, aun sabiendo que son lo mismo. Soñé mi realidad, y le di rienda suelta a lo que debería sentir. Despertarme no fue mejor, porque soñar lo que pasa, lo que vivís, hace que “despertar” no exista, hace que no sientas ese alivio que te dice que fue un sueño. El mareo no me dejaba respirar. Sigo mareada, no entiendo nada. No dejo de dar vueltas, girando sobre mí misma en un punto fijo. Miro todo y no veo nada. Tengo miedo de caer, pero creo que si eso me hace entender vale la pena el golpe, ¿no te parece? ¿Hay algo alrededor? Será porque sigo girando, y a la velocidad que lo hago las cosas se distorsionan y los sonidos se disipan con el viento. Ojalá exista algo que me haga frenar, que me roce los labios y me electrifique, que me sostenga fuerte y haga que el tiempo se detenga. Parezco tan libre, pero estoy presa de mis miedos. No hay más locura. Llueve indiferencia en las calles, nadie se inmuta y yo sigo girando. Parezco libre en mi mundo para los otros, pero estoy presa de mis miedos, de mis sentimientos. Tocame. Hablame. Hoy no alcanza sólo con mi mirada, está perdida, y es un sucio nido de mentiras.

Quiero despertarme de esta pesadilla y aprender de nuevo a soñar. Que dormir no sea más que un viaje a algo irreal, ni tan cerca ni tan lejos, que motive y no desgane. Quiero un escape. Quiero ser yo.

“Escape is in my blood
Fear is in my bones
But I don’t wanna walk that road
Please help me

Hold my hand
I can hear the ghosts calling
Help me stand
Even if the sky is falling
And I want you to know I can’t do it alone

Hold my hand, my hand, my hand.”

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