martes, 10 de septiembre de 2013

Shock

Hoy fue un día rarísimo. Venía con un mambo importante en la cabeza: todo un rollo existencial, energía acumulada y ataques incontrolables e inentendibles de risa. Bueno, hoy paró todo. Estábamos caminando con amigas en la cuadra del profe a eso de las 19, y en eso nos pasó caminando un pibe. No llega a caminar más de dos metros adelante nuestro que se desploma en el piso. Nos quedamos congeladas. (Mal) Empieza a temblar (seguíamos congeladas, muy mal) En eso Dani (una amiga) grita: un teléfono, llamen. Otra amiga llamó a la ambulancia. Cortó y el pibe (unos 20 años) se levantó, tomó agua y nos contó que le pasa siempre, desde hace algún tiempo. Vino la policía, la ambulancia y todo bien.
Pero vieron cómo soy yo, una loca que no puede dejar de pensar las cosas. Fue uno de esos shock gráficos, como leí alguna vez, que cambian la perspectiva de manera drástica. No te digo que me replanteé todo, pero sí tomé dimensión de un montón de cosas. Será que justo fue al día siguiente de hablar más o menos todo esto con un amigo, que un poco sin saberlo me tiró la posta. Por un lado de cómo dependemos del otro, en más de un sentido. Por otro nunca sabés cómo vas a reaccionar, pero de todo se aprende. Y por último, algo que siempre digo: el tiempo es hoy, no lo perdamos en peleas, discusiones, orgullo y demás; disfrutémoslo haciendo lo que nos gusta y nos hace feliz. No hagas algo porque lo demás lo demandan, hacé algo porque lo sentís, lo querés, te gusta y te hace bien.




(Si estás leyendo esto espero que no te joda)

No hay comentarios: