viernes, 8 de febrero de 2013

V.M.

Warning: no te va a gustar lo que sigue.

Todo aquel que mínimamente me conoce sabe perfectamente de mi no-agrado hacia la gente mayor, pero hoy los tengo que corregir: mi odio es hacia toda persona que entra en la categoría Vieja de Mierda.
Ahora bien, dicha categoría no refiere exclusivamente a ancianos porque no influye la edad de la persona. Más bien podríamos decir que tiene que ver con el concepto.
Una adolescente molesta, arisca, que parece que huele mierda todo el tiempo sería, en este caso, una vieja de mierda. Tampoco se refiere sólo a mujeres. Todo hombre, de cualquier edad, que se adecue a las características de la ya mencionada puede ser una vieja de mierda.
Hoy en día, podría llegar a decirte que si hay algún estereotipo de vieja de mierda esa es, como ya todos se imaginarán, mi queridísima abuela.


Acepto que no tengo los mejores genes, en lo que a enfermedades refiere, porque hay Alzheimer (x2), ACV, hipertensión, Parkinson, cáncer y demencia senil, pero si hoy me preguntás "¿quién querés ser cuando seas grande?" igual te voy a contestar alguien de mi familia, y para ser más exacta: mi tía abuela.

Podría dar miles de razones (entre ellas que tiene más de 80 años y se caga de risa de la vida, a pesar de haber perdido un hijo cuando era joven, y de haber acompañado a su marido con Parkinson) pero la que más me gusta es que hace menos de un mes compró un aire acondicionado con cuotas y dijo "Si llego, llego. De última el que pierde es Garbarino" cagándose de risa. (además hizo algunos chistes de tener al plomero como su chongo y demás).


Me hubiera encantado conocerte, Gabriel.

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