sábado, 17 de noviembre de 2012

Fueron ellos


Me quedó dando vueltas en la cabeza una frase loca y es, citando al tal Juanse si me lo permite, “¿qué te hicieron?” No viene al caso si fue para bien o para mal, en serio o en joda. Lo cito como ejemplo, porque en realidad que me haya quedado en la cabeza tiene que ver con otra cosa.
¿Cuándo es “correcta” esa frase? Onda, ¿hay requisitos para que exista? ¿Es posible decirla para bien? Siempre que me la dijeron (o un poco parafraseada) fue para mal, y siempre que la dije o la pensé también.
Tiene que ver, para mí, con dos cosas principalmente: el cambio, que es medio obvio, y la sorpresa. Pero pregunto, ¿la sorpresa no implica tiempo? Me refiero a que los cambios, sobre todo los grandes cambios, nunca son de un día para otro, por lo que está implícito que el tiempo que pasó fue más que el que se notó. Si mi imaginación es correcta, de esto se deduce también distancia, porque de otra manera el cambio no se vería bruscamente. Y de ahí surge la sorpresa. Creo haberlo dicho alguna vez, solo hablando por mí pero creo que se adecua a mucha gente: nos quejamos de la rutina pero somos bichos de costumbre. De otra manera, ¿por qué nos molestaría el cambio? “No me molesta, sólo lo noté” Puede ser, pero no es así siempre.
Siguiendo con la pennylógica, si hay tiempo, distancia y sorpresa supongo que es porque la imagen que quedó se congeló. Error humano, ¿inevitable? Por eso nos asombramos: porque la imagen que vemos es tan pero tan diferente de la que teníamos que resulta un poco chocante. De ahí el tema de la costumbre, por ponerle un nombre: cambia lo que teníamos pautado y se va todo al carajo, el mundo se da vuelta sin nuestro permiso o supervisión. Se me ocurre que al no soportar tanto adjudicamos la culpa al otro (porque esa es la palabra que mejor encaja). Porque no es un “¿qué te pasó?” “¿qué te hiciste?”. Como diría NTVG fueron ellos los que te lo hicieron.


No me ofendo si quieren apagar mi mente por un rato, lo estaría necesitando.
Ahora sin parciales cagaron. Flasheo y fruta para rato, chicos.

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