Lo pensé mil veces. Será que soy de esas que piensan las mil
y una posibilidades y tratan de manejar la lógica y la estadística en situaciones donde no se
puede, tratando de establecer la opción más obvia, más previsible… Y yo sé que lo pensé mil veces, e incluso te puedo decir que lo supe,
pero nunca NUNCA realmente lo imaginé. O será que ignoré mi propio consejo de
no vivir en el futuro. Creía ver tanto más adelante en el tiempo que no vi qué
pasaba donde realmente estaba. Y ahora que estoy en este lugar supuestamente
predecible estoy sorpresivamente perdida.
Ridiculo. Tanto tiempo con rechazo al ridículo y ahora
resulta que me pone en jaque. Estoy parada en el medio del quilombo, como si
fuera un mapa, con puntos de encuentro a mi alrededor. Es un solo quilombo y
los puntos de encuentro no son más que mis ideas cruzadas que vienen, van y que
en el medio me llevan puesta. Porque lo ridículo es una moda, aunque la moda no
existe, lo hace sólo en unos minutos y sobre algunos metros. Pero si lo aun si
lo fuera todos sabemos que no me importaría. Vamos, que si de moda se tratara
no sería una hereje que no ve Los Simpsons ni Capusotto.
¿Por qué ahora sí? Siempre tan preocupada por marcar la
diferencia con el ridículo y hoy que me muero de ganas de gritar que pertenezco
a él.
Y entonces caigo. Siempre me gustó. Siempre me enamoró la
ridiculez, pero por alguna razón que todavía no descubrí (o me averguenza decirla)
no quise reconocer que era así. La simple razón porque la que lo
desestructurado, fuera de lugar, loco, bizarro, raro y friki me fascinan es,
además del humor, porque sacan de mi la persona que quiero ser y que sé que soy
y no la persona que los demás quieren que sea o que tengo que ser para estar ahí.
Me gusta más por cómo me hace ser que por lo que es.
Es el placer de sentirse parte sin telón de por medio. Y no
puedo más de la ironía: una persona que dice ser (y se cree) totalmente lógica
se confiesa fanática de la locura sin sentido: y si bien creo que cada cosa
tiene un tiempo y un lugar (y definitivamente lo tiene) cuanto más
desestructurado sea todo más me atrae. No por nada por un tiempo mi muletilla
fue “al carajo”. (Siempre quise una frase que me identificara, todavía no la
encontré). Creo que hubiese sido un buen título para el blog, ¿no? Por lo menos
sería más atinado.
Me chupan un huevo las salidas a bares. Me chupa un huevo
tomar sol para no ser blanca transparente (que en definitiva es lo que soy). Me
importa tres carajos facebook y la careteada de “aprovechemos que fulanito no
tiene y nos reímos de él”. No me estaría importando si el pantalón sale 500
mangos, porque no me lo estaría comprando. Dame los 500 que me compro jueguitos
en Steam.
Poné en estado de facebook “Bazzinga”
o “conchudas”, preguntame dónde está Ecuador, regalame un companion cube, cantame “amor,
deja la droga y vuelve a mí”, enseñame a usar el adobe premiere pro, acompañame
a conocer al amor de mi vida que sólo leo por un blog, cantame ranas en la biblioteca y
contame un chiste con acento gallego y ya está, me compraste. O más corto: sé
mi player 1.
Poné en estado de facebook “Bazzinga
Hablemos de lo que quieras: cine, dibujitos, debates,
tecnología, fracasos, redes sociales pero no me pidas que te hable de Tinelli,
de Dulce Amor o del programa de Fantino.
¿Querés hacerme reír? No me cites a Homero, cantame “por más
de 30 años en Solo Deportes te ofrecemos la mejor atención”.
Lo que se sale del libreto, ESO es lo mío. Y si te parece
cliché te podés ir a la re puta madre que te parió, o a Ecuador, como prefieras.
2 comentarios:
Hey! Gracias!
Después paso y te leo.
Saludos!
aaaahhhh puta madreeeeeee justo hoy estaba cantando esa puta canción!!
me agarró escalofríos
=/
Publicar un comentario