Qué dificíl es, a veces, entender que las palabras que usamos pesan más de lo que creemos. Uno puede pensar que no importa cómo lo diga, lo importante es decirlo, y yo creo que no es así.
El problema es cuando nos dejamos llevar completamente por lo que sentimos, y no controlamos cómo decimos las cosas. Cuando estamos con dolor, felicidad o bronca quizá ni pensamos que cómo lo decimos, y eso es un error. ¿Qué tiene decirlas de una manera u otra? Que se graban de otra manera. No creo que lo mejor sea decir “no todo pasa por vos” cuando lo que querés decir es “no estoy enojado con vos”. Son diferentes. Se siente diferente.
Yo no creo que todas las personas lo hagan intencionalmente, incluso algunos seguro lo hacen con intención de “no lastimar”. Pero… si es así, ¿por qué hoy cuando intentás acordarte de alguna situación se te vienen a la mente algunas frases sueltas? Esas frases te marcaron más de lo que creés. No sé, intentá parafrasear. Intentá controlar y pensar un poco más antes de hablar.
Y no siempre se marcan para mal. Puede pasar que esa frase que por ahí parecía insignificante en su momento, hoy te la acuerdes de una forma diferente. Te marcó.
Yo repito. Yo insisto. No siempre somos conscientes de lo que podemos llegar a causar en el otro. Cuidá tus palabras.
1 comentario:
Ciertamente, hablamos con palabras.
Publicar un comentario