jueves, 26 de mayo de 2011

Sueño eterno y fingido

Vos acostado. Yo mirándote. La ventana que deja entrar la noche oscura y lluviosa, con un cielo naranja que se ilumina como amenaza cada tanto. ¿Servirá esa gota fría que golpea tu rostro para despertarte del sueño en el que vivís? ¿Preferís la luz del Sol que, de tan caliente, quema tus pupilas, incluso cuando tus párpados están cerrados?
No es que la naturaleza sea bruta, es que para vos todo es un ataque. Como aquella caricia que alguna vez te di, y que, por ser tan sensible, tu piel se tiñó de violeta. No abras los ojos mejor, si no querés que mi mirada atraviese tu pecho y que mis lágrimas inunden tu cuarto.

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